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Bochorno en la Asamblea, actos de traición y complicidad


La humillación que sufrieron los panameñistas con la destitución de su presidente, Juan Carlos Varela, como canciller de la República, y la serie de ataques y regaños públicos por parte de Ricardo Martinelli y sus copartidarios, no bastaron para evitar que ocho diputados de ese partido votaran a favor de la segunda vuelta.

Algo similar ocurrió con los diputados del PRD, cuyo voto en primer debate a favor de esta propuesta a todas luces inconstitucional, permitió que la misma iniciara el camino para convertirse en ley de la República.

Los diputados del PRD, como se sabe, ya fueron perdonados por los dirigentes de ese colectivo. En el caso del panameñismo, no existen indicios de que se produzca algún proceso disciplinario contra los diputados que contravinieron la línea del partido.

Esta situación, de suma tolerancia respecto al transfuguismo y actos de traición, más allá de los discursos, convierte a la dirigencia de estos dos partidos que hoy buscan convertirse en el referente de la oposición leal o cariñosa, en cómplices de los desmanes y de las políticas antipopulares del Gobierno de turno.

Pero lo más grave es que varios de estos diputados han reconocido públicamente que su voto a favor de la propuesta gubernamental, es el resultado de presiones y chantajes del Ejecutivo. Según algunos, el temor de que se frenaran obras en sus respectivos circuitos o comunidades, explica su comportamiento.

Desde hace tiempo, ya se viene denunciando que muchos diputados dan el salto al oficialismo, por la amenaza de posible apertura de expedientes, reactivación de procesos legales en su contra o por el ofrecimiento de partidas circuitales millonarias del Programa de Ayuda Nacional (PAN).

El Frente Amplio por la Democracia (FAD) de manera correcta ha cuestionado a los magistrados del Tribunal Electoral en el sentido de que si es delito la compra de un voto, cómo puede considerarse la compra de un diputado, un alcalde, un representante de corregimiento e, incluso, todo un partido político.

Así mismo, el FAD ha señalado que cómo es posible que un candidato elegido como independiente por sus electores luego, a cambio de prebendas, pase a engrosar las filas de algunos de los partidos tradicionales.

Frente a este hecho, no queda duda de que se impone la necesidad de una investigación exhaustiva sobre la bochornosa actuación de estos diputados, que deslinde responsabilidades y contribuya a erradicar estas prácticas corruptas y “gansteriles” de la politiquería criolla.