Bolivia
Los movimientos revolucionarios universalmente han requerido de sus respectivos líderes, hoy asoman varios en el Continente, Evo Morales, uno de ellos. Los acontecimientos políticos y socioeconómicos en su país lo acompañan con éxito en su trayectoria. Según los analistas y observadores mejor calificados o instituciones como el FMI, “el crecimiento boliviano ha sido uno de los más altos de América Latina, cayendo la inflación significativamente”.
Otro de los méritos en el sector de las inversiones y el desarrollo, expuesto claramente en Naciones Unidas, por el propio dirigente indígena, es la defensa del medio ambiente o la Madre Tierra, como lo proclaman sus etnias. Esta política nacional, respaldadas por la inmensa mayoría del pueblo, reivindica los movimientos populares en la historia de Bolivia, en la que se inserta de manera sui generis, el Ché.
La discriminación que sufrían los indígenas, las necesidades básicas en materia de salud, educación, y trabajo se vienen superando ininterrumpidamente, a pesar del enorme déficit secular, y los obstáculos tradicionales que operan en la nación y desde el exterior, hacia el llamado Tercer Mundo.
Así las cosas, las transnacionales que operan internamente se obligaron a retribuir adecuadamente al Estado. La crisis económica mundial tampoco ha incidido de manera notable, gracias a los éxitos señalados.
En el cono sur, Bolivia se suma a los pueblos y sus dirigentes, que luchan por la verdadera y definitiva interdependencia territorial, económica y política que avisora el ALBA, y UNASUR.
En este contexto los recientes acontecimientos en el Ecuador, fueron una muestra fehaciente del rumbo bolivariano que en su momento representó el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre en Bolivia, también la de Evo Morales.
Pareciera que la Historia, como los árboles no pueden perder sus raíces.
