Bosco: fracaso evidente
Admitir la crisis alcaldicia es inevitable. No se debió llegar hasta allí pero la responsabilidad en este episodio no corresponde sólo al burgomaestre, así como tampoco la salida que se le de a la misma. Evidentes han sido las falencias del Alcalde, evidente su soledad y la poca cooperación de sus propios allegados, interesados según se ve en que la crisis se agudizara para apelar a las medidas que ya se anuncian. Todo parece indicar que nadie ignoraba la inexperiencia de Vallarino para un cargo de tanta importancia como la Alcaldía de Panamá, para algunos el segundo poder del país. Pero parecen imponerse los intereses a la cooperación. Una situación como esa no justificaría sin embargo la violación de la ley. Si Vallarino debe salir de la alcaldía debe ser por decisión propia, tomando en cuenta que el cargo que ejerce se designa por el voto popular. Pero aun cuando su salida sea por renuncia personal, ni él ni el gobierno podrán negar el fracaso que esto entraña, las transgresiones que se han cometido, la incapacidad administrativa manifiesta, reñida abiertamente con las promesas de cambio y corrección de errores de administraciones anteriores. Detrás podría adivinarse una concepción sectaria en conflicto con la amplitud con que deben administrarse los asuntos municipales. Una concepción que, reiteradamente en todos los periodos, borra lo bueno del pasado e inventa cosas supuestamente nuevas, sometiendo a la Alcaldía y al país a un ensayo y error que parece no acabar.
