Brasil, Dilma y la crisis alimentaria
Desde el momento en que empezó a promoverse la candidatura de la economista y combatiente Dilma Rousseff, no dudé en que sería la Presidenta de Brasil sucediendo al gran Lula Da Silva. Era su cercana colaboradora y de clase popular. Conocedora del corazón y la periferia de su país, su posición y condición interna como a su alrededor.
A través del Panamá América en mis artículos de análisis internacional expuse mi humilde opinión. Dilma Rousseff tiene todo lo necesario para hacer lo correcto y continuar ampliando los progresos logrados en los períodos de Lula.
Brasil ha ido logrando estabilidad económica a pesar de las crisis (financiera y ambiental) de las que somos “víctimas inocentes”, según el Nobel de economía Joseph Stiglitz, que comparto plenamente. La deuda país brasileña ha disminuido considerablemente, lo que permite la oportunidad de aprovechar recursos para mejorar la salud y la educación en este país de 150 millones de habitantes, lo que no es fácil, además, por el arrastre que dejaron décadas de gobiernos demagogos y dictaduras militares corruptos.
Aporte substancial serán las reservas de petróleo, el posicionamiento industrial y las alianzas extra continentales así como las intra-regionales. Como economista que es, sabrá controlar las malas prácticas del manejo del dólar (estadounidense) de la FED que lo fabrica a su antojo y sin respaldo, lo que ha producido crisis en América Latina tales como la mejicana y la Argentina, que fue recuperada gracias a otro grande, Néstor Kirchner.
No dudo que las relaciones internacionales se ampliarán con el mundo y se fortalecerá la integración latino-americana, tan necesarias, para salir del tradicional, saturado e impuesto circulo vicioso tripular EE.UU-Europa-Japón. Las invasiones y guerras son mecanismos ruines de dominación y saqueo que, unidos, deben combatir los países empobrecidos. Está vigente el caso argentino con los piratas ingleses en nuestras Malvinas. Es necesaria la causa común y el respaldo irrestricto latinoamericano, pues el TIAR es una farsa por el incumplimiento de Estados Unidos.
La crisis alimentaria que se avecina aumentará pobreza y muertes. Las afectaciones en la producción de trigo ruso será tema regional que requiere atención urgente. Se darán aumentos de precios en productos sustitutos como el arroz y el maíz, así como en carnes de animales que los consumen.
Argentina, Bolivia, Perú y Colombia (si recupera sus tierras envenenadas) tienen oportunidades, en la producción agropecuaria, con sus vecinos, inclusive con trueque. Incorporarse en el abandono del agro y las importaciones -como Panamá- es negativo.
Brasil y su nueva Presidenta deberán asumir retos difíciles que, seguramente, serán superados.
