Buen proyecto y mal enfoque
Gran polvareda levantó la noticia de que dos diputados pretendían penalizar las ofensas contra el Presidente de la República, lo cual se calificó de “Proyecto mordaza.”
Se equivocaron en el enfoque estos dos legisladores; estoy de acuerdo, y lo estaré hasta los últimos días de mi existencia, con el principio de castigar a quien ofenda, no sólo al jefe del Estado, sino a cualquier persona, así sea el más insignificante de los seres humanos.
La auto estima, el amor propio y la dignidad son bienes muy valiosos para todo el mundo. Una cosa es la crítica y otra la ofensa. La una tiende a corregir, y la otra, malévolamente, a herir.
Yo deseo saber si entre las personas que sostienen que la ofensa no debe ser castigada hay quien soportaría en resignado silencio que alguien lo colmara públicamente de improperios.
Tengo por seguro, y la historia ya nos ha dado cuenta de un caso muy amargo al respecto, de que si alguien es ofendido y se encuentra con que no tiene recurso legal alguno para que se castigue al ofensor, se hará justicia por su propia mano.
