Bueno, bonito y orgullosamente carito
Reflexionando sobre el reciente seminario "Turismo en Tiempos de Vacas Flacas", celebrado la semana pasada en el centro de convenciones Atlapa, con notorias ponencias por expositores, todos peritos en turismo, provenientes de España, México y Colombia, captó mi atención particularmente la conferencia del colombiano David Gómez, autor del libro "Bueno, Bonito y Carito". Su prólogo puntualiza que muchas compañías (y en el caso que nos atañe, la actividad del turismo istmeño) no se diferencian, y aun si lo hacen, fallan en comunicarlo. Al no percibir diferencia, el cliente potencial decidirá por precio. El texto ilumina al lector sobre cómo construir y comunicar su diferencial para dejar de competir por precio. Este es un libro de diferenciación. De cómo convertir un negocio promedio en un negocio extraordinario. De cómo alejarse del bullicio y ser memorable. El problema no es costar más, sino que el cliente no entienda por qué, pues no todos quieren cotejar barato.
Esto se inicia y se genera con la profesionalización del sector, no a través de publicidad, frecuentemente disfrazada, sobre los distintivos del destino. Si bien es cierto, al turista potencial se le lanza un anzuelo a través de un anuncio, este tiene inmediato acceso a ofertas de otros destinos y valiosas opiniones de visitantes previos, tal cual reaccionamos al enterarnos sobre un nuevo restaurante.
Subrayamos, como ejemplo, la noticia esta semana que en la vecina Colombia abogan por la creación de un Ministerio de Turismo. Dice así la glosa: María Claudia Lacouture, ministra de Comercio, Industria y Turismo, llamó a su gobierno a que formalice prontamente una cartera especializada en el sector del turismo. Lacouture destacó los avances en esta industria, segunda generadora de divisas del país, durante el Congreso Nacional de Agencias de Viajes que se realiza en Barranquilla. El sector "ha logrado cumplir el 94% de la meta establecida para el 2018 de generar divisas por 6,000 millones de dólares", indicó Lacouture, quien señaló que la movilización de turistas por el corredor del Caribe presenta resultados positivos. Adicionalmente, la industria turística entre enero y junio de este año ha logrado un aumento del 46% en la entrada de viajeros al país, comparado con el mismo periodo del año pasado. Para Lacouture, estas metas se han logrado, gracias a la inversión de 700 mil millones de pesos en infraestructura turística durante el gobierno de Santos. Afirmó que el desafío del sector es adaptarse al mundo actual y a las nuevas tendencias de los consumidores con el uso de las nuevas tecnologías.
A pesar de ser el blanco de frecuentes ataques terroristas, Francia sigue siendo líder mundial en turismo con 85 millones de visitantes anuales. El presidente Emmanuel Macron anunció el martes que "el nivel de Estado de urgencia acelera nuestra eficiencia" y manifestó como objetivo neto recibir 100 millones de turistas en 2020. ¡Quince millones de turistas adicionales! Reflejamos escuálidos números negativos por debajo de los 2 millones de visitantes, con todo tipo de dispensas, que si Panamá Papers, que si falta de publicidad, etcétera. Mientras tanto, a pesar de la fragilidad en elementos tan serios como la seguridad personal, Francia subraya peritaje y empuje en un negocio redondo y un destino tan caro.
Colombia, también con cuestionamientos en seguridad, a pesar del desarme de sus guerrillas, goza de fornidos resultados en turismo y planifica con ahínco su futuro. Apesadumbra que, gozando de tantos atractivos y potenciales anzuelos, Panamá languidezca en mediocridad y ausencia de pujanza como destino. Cuando nos tomemos en serio, podremos cuantificarnos como rumbo "bueno, bonito y orgullosamente carito". ¡Tan solo hace falta hacer la diligencia!
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