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Bueno, malo y feo

Por: Redacción 12/10/2014

Han bastado cien días para que el gobierno panameñista muestre al país sus ralas virtudes y sus exuberantes errores. Lo bueno ha sido continuar el metro y los subsidios a estudiantes y adultos mayores planificados y ejecutados por el gobierno de Ricardo Martinelli. Lo malo son el control de precios, el peligroso aumento de la inseguridad en todo el país, los nombramientos de familiares en la planilla estatal, la falsedad general de sus promesas. Lo feo es la destrucción sistemática del Estado de Derecho, la injerencia descarada en asuntos del PRD y los intentos de nombrar al contralor, la entrega de sectores estratégicos de la administración pública a los grupos económicos que financiaron la campaña electoral y las persecuciones políticas contra el gobierno anterior.

El recuento de sus hipotéticas fortalezas y sus reales debilidades lleva a la conclusión de que el panameñismo no está preparado para gobernar Panamá. El primer sorprendido del resultado presidencial es Juan Carlos Varela. Sigue actuando como candidato en campaña. Pierde el tiempo organizando sesiones de Gabinete en el interior para besar niños y abrazar a las abuelitas. Sigue desparramando promesas al son que le toquen. No se sienta en un escritorio a estudiar programas serios. El presupuesto del Estado del 2015 es una colcha de retazos en el que predomina el gasto superfluo y se mutila el apoyo prioritario a los productores agrícolas y se recorta el gasto de salud.

Pero asoman dotes de intrigante conspirador. Las fantasmagóricas reuniones a la hora de las brujas con diputados del PRD demuestran que uno de sus objetivos políticos es controlar el poder legislativo, corrompiendo a la bancada del PRD y desprestigiando la trascendencia de la jefatura del Estado, al extralimitarse ilimitadamente en las funciones presidenciales consignadas en la Constitución. Está convirtiendo en monigotes a las autoridades del PRD, incitando la rebelión pignorable de los miembros de la bancada. No tienen autoridad moral para lanzar acusaciones de corrupción los promotores de la inmoralidad política.

El gobierno panameñista ha recibido la economía más sólida de América Latina, apuntalada por el Fondo Monetario Internacional y la calificación positiva de Standard & Poors. Sin embargo, en cien días se ha paralizado el vigoroso movimiento económico impulsado por el gobierno de Cambio Democrático. Se estancan las exportaciones. Se han suspendido los permisos de construcción. La rápida desaceleración económica restringe los ingresos fiscales. La calificadora Fitch Ratings nos pone a sonar alarmas por el aumento del porcentaje del déficit fiscal, mientras que el MEF declara una moratoria para elevar las recaudaciones tributarias. Para remate de males, Colombia nos declara paraíso fiscal, obstaculizando la captación de más inversiones. No hay capacidad de reacción ante la agresión del presidente Santos, invitado de honor de Varela.

Jamás en tan poco tiempo se han cometido tantos errores. El Gobierno se dedica a levantar patíbulos para distraer a la gente del fracaso en toda regla del control de precios, la ominosa realidad de las estadísticas de crímenes y hurtos, la ola de plagas de roedores y cucarachas portadores de virus letales, la degradación de los controles policiales en los presidios. Demasiadas responsabilidades para un gobierno improvisado.

Sin un contrapeso legislativo, con una alianza que es un mercado persa, vamos a caer muy bajo con la complicidad de medios de comunicación con parches en los ojos para esconder la realidad.

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Jueves 6 de agosto de 2026