Buscando un golpe de Estado
Las violentas protestas y las declaraciones de políticos opositores y de la “sociedad civil” indican que su objetivo es promover un golpe de Estado.
Esto por medio de la violencia (en el caso de Colón), por una Constituyente o por presión política, a través de algunos medios de comunicación social patrocinadores de esta idea porque sus intereses económicos son afectados.
Querían formar una insurrección civil usando maestros, políticos y personas ajenas a la venta de los terrenos de la Zona Libre de Colón (ZLC) para satisfacer sus apetitos de poder.
Lamentablemente, el plan no funcionó y es la segunda vez que fracasa. La primera fue con el caso de los indígenas por las concesiones mineras y el medioambiente.
Ahora, los dos grandes partidos opositores y sus rémoras abogan por una Constituyente para obtener el poder que no les dieron los votos.
Ninguno de los dos partidos decidió convocarla durante sus dos administraciones.
Como la gula por el poder político los tiene alimentándose de ansias, ahora pretenden cocinar una receta para que otros coman un platillo que se negaron a digerir cuando gobernaban.
Y lo más fatal ahora es promover la renuncia del jefe del Ejecutivo bajo argumentos huecos, que solo lograrán inestabilidad política y luego la económica.
Como no les resultaron las revueltas tipo Evo Morales en Bolivia ni Constituyente porque la población no cree en sus discursos, ahora se vuelcan en estrategias mediáticas pidiendo renuncias y achacando culpabilidades.
Lo que sería interesante saber es cuánto “pisto” entregaron para revolver Colón y sus contactos con las bandas o pandillas armadas.
Su sed de poder le causa daño no solo a estos grupos políticos sino a la nación, porque todo eso afecta la imagen internacional del país.
El poder desgasta, pero mucho más cuando no se tiene.