Cada época exige sus docencias
No tengo duda de que las personas nos predisponemos unas a otras, que los mismos lenguajes nos mueven el alma; que también los buenos pasajes, aparte de convencernos, nos reaniman, y que algunos hechos nos entusiasman. Esto me pasa a mí con el libro: “Una educación nueva para un tiempo diferente” (edición de autor), recopilación de artículos de opinión escritos por un docente vocacional, de brillante trayectoria curricular y aún mejor persona, en coherencia siempre con lo que pregona, y que no es otro que el profesor Juan Santaella López. Dichos textos fueron publicados en un medio escrito durante los tres últimos años. Estamos ante una obra que lleva implícita la lucidez en consonancia con la genialidad más auténtica.
El libro de Juan Santaella López en su conjunto es un verdadero manual, sobre todo para padres y docentes, resultado no solo de muchas horas de reflexión, sino también de vivencias propias, de meterse en las honduras de nuestro vivir de cada día. Educar no es otra cosa que templar el alma para sobrellevar nuestros propios aconteceres; no en vano, se analiza la sociedad actual, con sus alienaciones y sus dependencias; con una crisis económica que está dejando más pobres a los que ya lo eran y más ricos a los que la precipitaron. Además, también se aportan instrumentos y modelos para el cambio de sociedad que tan necesario es en estos momentos.
También aporta Juan Santaella López los fundamentos de un buen sistema educativo que, necesariamente, ha de apoyarse en unos buenos docentes capaces de hacer del discente alguien que no existía. Evidentemente, se ha de contar con el esfuerzo del alumno, para —como dice el autor del libro— partiendo de él, adentrarlo en el mundo de la lectura, en las humanidades, en la misma convivencia y vivencia de los valores, mediante los estímulos educativos pertinentes. Cierra el libro un capítulo dedicado a analizar los problemas que la juventud actual padece, que son muchos y diversos: alcohol, drogas, embarazos no deseados, suicidios…, se analizan los problemas educativos, entre nuestros jóvenes: en primer lugar el bullying o acoso escolar, tan extendido en los últimos tiempos. Termina el capítulo con un tipo de agresión juvenil que cada día se expande más y que afecta a más familias: la violencia que muchos hijos ejercen sobre sus padres y las causas que conducen a ella. Indudablemente, tan solo por la educación –como dijo Kant- puede el hombre llegar a ser hombre. Por lo demás, ineludiblemente estamos en un tiempo diferente, lo que exige cuando menos una educación renovada.