Cada quien con su responsabilidad
Trabajar para un gobierno, al tiempo que es un honor es también una gran responsabilidad, porque quien es funcionario público ejerce su trabajo en base a la confianza que le han otorgado los contribuyentes y a la deferencia que le ha dado la administración del Estado, para poner en práctica los planes y proyectos comprometidos con la ciudadanía. Si bien es cierto que el Estado debe estar vigilante de que cada uno de sus funcionarios haga lo que debe, ese mismo funcionario es el primer responsable de aplicar sus tareas en el contexto que la ley le traza y le permite. No hay escusa para salirse de ese margen, ni es plausible excusarse en otros. Saber qué es lo que le permite la ley, le indica con claridad qué es lo que no le permite, o cuáles son las transgresiones susceptibles de sanción. Esa es una de las explicaciones por las cuales el Estado funciona a partir de la división de los poderes. Existen transgresiones que si bien pueden ser sancionadas en el contexto del Órgano Ejecutivo, otras, las de mayor envergadura corresponden al Órgano Judicial. En un Estado de Derecho el Órgano Ejecutivo siempre será respetuoso del accionar del Órgano Judicial. Por estos días la ciudadanía mira con estupor hechos cometidos por algunos funcionarios que parecen conllevar aparejados graves faltas. De ser así, y considerando los pronunciamientos oficiales, no se debe dudar de qué lado estará el Gobierno.
