Cadenas agroalimentarias: retrocedemos o seguimos adelante
Las cadenas agroalimentarias creadas por el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) tienen la oportunidad de ser entes de negociación entre todas las partes de la cadena de comercialización de un producto. La unión de todas las mentes comerciales o no que participan en esta permiten la búsqueda de ideas frescas que proponen soluciones de inmediato cumplimiento.
Por mucho que haya evolucionado la humanidad, los seres humanos tenemos la prioridad de alimentarnos para evitar la muerte por hambre, observación natural en la que se deduce que la principal preocupación del Estado consistiría en que la comida llegue a cada mesa de los hogares panameños.
Admitir el hambre y la inseguridad alimentaria es convivir con la pobreza, la miseria, la improductividad laboral, la deserción escolar, la enfermedad, la discapacidad y la muerte prematura.
La canasta básica y la seguridad alimentaria deben concebirse como un problema nacional, en el que podamos definir una política estatal invariable en los gobiernos que permitan la creación de medidas para mantener y desarrollar la producción agropecuaria que requiere la sobrevivencia de un pueblo. Es fácil entender que el país que pierda la capacidad para alimentar con sus propios productos a su nación, pierde su soberanía y seguridad nacional.
Analistas económicos y políticos en Estados Unidos aducen que nunca este país va a cometer el suicidio de poner fuera de su territorio la parte fundamental de la comida de su pueblo, con lo que quedaría sometido a múltiples dificultades como suspensión del flujo de sus alimentos, huelgas y conmociones civiles o militares en los Estados productores, guerras, catástrofes ambientales y actos terroristas.
A pesar de los llamados a una globalización neoliberal, ¿cuánto duraría en su puesto un presidente de Estados Unidos que propusiera sacar del territorio nacional la producción de alimentos, porque con ello se ahorrarían unos cuantos millones de dólares?
Dentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), muchos países que fomentan el libre mercado argumentan que la seguridad alimentaria de cada país y el sustento de sus agricultores son más importantes que el principio abstracto del libre comercio o el acceso a los mercados. En qué momento utilizaremos las entradas del Canal de Panamá para apoyar al sector de empresarios con intereses sociales que nos brinda la comida. Sería el inicio de una verdadera responsabilidad social empresarial, en la que todos unimos esfuerzos para disminuir el hambre.
La gran mayoría de los países de nuestra América tienen en funcionamiento a las cadenas agroalimentarias y han sido exitosas. Necesitamos una política de Estado en el sector agroalimentario que convierta a los gobiernos en motores de nuevas oportunidades y esperanzas y no se comporten como simples espectadores o facilitadores. Se dice que la comida es la paz, pero nos debemos preguntar si los intereses de unos pocos intermediarios especulativos son más importantes que la mayoría de los panameños que solo queremos que la comida llegue a nuestros hogares a precios accesibles. Las autoridades panameñas piensan diferente. ¿Quién se equivoca? El resto de América o nosotros.
Abogado y Docente universitario.
