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Calentamiento, contaminación y construcción dañan el ambiente


Entre el 1 y el 7 de agosto nuestro país será la sede de la reunión de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la cual hace parte de las actividades preparativas par la próxima cumbre que sobre este tema se realizará en Sudáfrica en diciembre.

Se trata de un tema importante habida cuenta que, de acuerdo a James Hansen, director del Goddard Institute de la NASA, el problema podría llevar a la desaparición de las dos terceras partes del mundo animal y vegetal, así como de miles de millones de seres humanos. Sin embargo, dado que los enfoques oficiales, salvo en honrosas excepciones, siguen expresando la idea de que el crecimiento económico es el secreto de la solución de todos los problemas, es poco lo que puede esperarse de dicha reunión.

Más aún, mientras no se entienda que en la base del problema se encuentra un sistema centrado en el deseo del lucro permanente y la creciente acumulación de capital, los seres humanos seremos empujados inexorablemente hacia una nueva gran extinción de especies, esta vez causada por la humanidad, en la que ella misma será una de las víctimas. Por otra parte, se debe tener en cuenta que el proceso de calentamiento global es solo una de los efectos de la contaminación generada por la actividad motivada por la búsqueda del lucro del capital.

En efecto, junto al mismo aparecen, entre otros, problemas ambientales tales como el agotamiento de los recursos marinos, la desertificación de las tierras fértiles, el agotamiento de los acuíferos y la contaminación del aire y de las aguas.

En Panamá, pese a la especialización en servicios, el eje de la acumulación capitalista ha venido girando crecientemente hacia una actividad constructiva, ahora bastante centrada en proyectos faraónicos promovidos y financiados por el gobierno, la cual opera en un contexto altamente liberalizado y permisivo en relación al medio ambiente.

Esta genera importantes problemas. Así, por ejemplo, se puede destacar que, de acuerdo a estudios recientes, se calcula que por cada metro cuadrado de edificio construido se movilizan e impactan, directa e indirectamente, tres toneladas de materia. Más aún, algunos ensayos sostienen que si se tiene en cuenta el gasto en energía para producir sus materiales de construcción y su consumo directo, se puede llegar a la conclusión que los “edificios modernos” son los responsables de hasta el 50% de la energía consumida y de la emisión de los gases invernadero asociados a la misma. Se conoce, además, que la construcción de infraestructuras está significativamente vinculada no solo con la contaminación del aíie, sino con la destrucción de áreas verdes, la contaminación de la tierra, el aires, así como con la contaminación acústica.

De todo esto se desprende la necesidad de transformar todo el estilo de desarrollo del país, incluyendo su estrategia constructiva, con el fin de avanzar hacia una sociedad libre con equidad social y sostenibilidad ambiental. Frente a esto no cabe ningún silencio cómplice, si no la denuncia y la acción transformadora.