Calidad de la educación: ¿utopía o distopía?
Tratar un tema como la calidad de la educación es muy complicado. Nada que exija, como proceso, una visión de largo plazo, se puede mejorar si se actúa sin coraje. Además del coraje, hace falta verdadero conocimiento y voluntad para cambiar aquello que debe ser cambiado. Por consiguiente, cualquier gobierno que desee entrar a discutir la mejora sustancial y profunda de la educación debe saber que los efectos de tal iniciativa se verán, a plenitud, 20 o más años después. Y así lo debe entender el resto de las personas, porque no se trata de algo que se pueda transformar de la noche a la mañana, y cuando eso se inicie, si es que alguna vez sucede, se tiene que poseer la suficiente claridad de que la mayoría de los estudiantes no recibirá los beneficios de una transformación educativa en lo inmediato.
No es fácil porque implica muchos factores que deben ser sopesados con mucho tacto y prudencia. Y estimo que el primer paso que debe ser tomado en cuenta es reformar, sí o sí, la actual ley orgánica de educación que data del año 1947. Muchos dicen que las leyes son solo eso: leyes, pero que el cambio lo operan las personas: cierto y falso a la vez. Es cierto porque las leyes si no son aplicadas de la forma en que se deben aplicar no sirven de nada y se convierten en simples trazos de tinta impresos sobre una hoja de papel; pero, es falso porque las leyes dan la pauta a seguir y los pasos que hay que dar para poder operar, en este caso, los cambios que se necesitan para mejorar la ejecución de un ministerio que se ha vuelto, como siempre digo, una gran e ineficiente agencia de empleos, con una monstruosa y esclerótica burocracia que no resuelve nada y no aporta nada de lo que debiera brindar a toda la población.
Me cuesta mucho desprenderme de ciertas ideas porque tengo formación como docente y es algo que me hace identificarme con la causa docente. El tema delicado es que tenemos que ser conscientes que el sistema educativo es malo. De eso no debemos extrañarnos. Es una realidad inobjetable. Sin embargo, cuando se hacen este tipo de cuestionamientos muchos de los que primero ponen el grito en el cielo son los propios docentes; si algo debe caracterizar a un ser humano consciente y sensato es el sentido de la autocrítica y creo que es algo que, por décadas, ha hecho falta para que de esa forma se pueda apreciar la realidad desde la propia perspectiva y juzgar nuestra realidad educativa de una manera más objetiva.
Una de las grandes acciones a tomarse tiene que considerar que la formación de los maestros, que se encargan de la educación primaria, tiene que ser a nivel universitario, ya las escuelas llamadas normales han pasado a la historia. ¿Tendrá el gobierno el deseo de tomar esta medida? Allí se inventaron un entuerto de mandar a maestros, que no hablan inglés, a estudiar inglés en cursos de 6 meses en distintos países y no hemos sabido nada de eso.
La propia concepción actual de nuestro sistema educativo dista mucho de un enfoque moderno que aplique los más modernos enfoques aportados por la psicología del aprendizaje, psicología educativa, psicología de la inteligencia o de la sociología educativa, así como la adopción de un enfoque que desde 1984 fue postulado por el psicólogo Howard Gardner: las inteligencias múltiples. Esos son los temas, aunque parezcan extraños, sobre los cuales se han cimentado los procesos de cambio educativo en los países que se han atrevido a dar el paso al frente y discutir sobre el asunto, de lo contrario, todo se vuelve letra muerta, sofismas insensatos y carentes de cientificidad, y las huelgas docentes quedarán siempre envueltas en el desprestigio y sensación de pérdida que experimentamos todos al ver que lo único que se pacta es el tema salarial.
No oigo a nadie hablando de otros temas. Son puntos como los que menciono aquellos aspectos que han de prevalecer si de la calidad de la educación se trata. Hasta ahora, y desde siempre, el MEDUCA solo ha sido una ineficiente agencia de empleos. Cero ciencia, cero investigación, nula evaluación, no existen análisis con rigor científico que evalúen el comportamiento estadístico de la población que den cuenta de la ubicación percentilar de la población estudiantil asignatura por asignatura. Planificar los hechos de la educación pasa por conocer no solo las llamadas “necesidades del mercado laboral” que poco bien hace a la planificación de las políticas estatales de la educación; sostener el sistema educativo nacional sobre los cimientos de las “necesidades del mercado laboral” representan un fracaso total. Nada más veamos cuando se promovió la formación de una exagerada cantidad de bachilleratos medio, o totalmente, extraños, como Letras con Turismo, ¿eso qué fue?, y ¿en qué basaban?, bueno, en supuestos estudios que señalaban que el turismo iba a constituirse en un nicho seguro de flujo de empleos; pues bien, poco más de 10 años y eso se ha convertido en una gran falacia porque el sector turístico apunta a que viven una gran crisis con una pérdida de empleos que amenazan a la actividad.
Nadie ha planteado que el Meduca no es solamente un Ministerio sino un sistema nacional. Lo que menos existe en nuestro "sistema" es una planificación real para promulgar políticas de recursos humanos, pero no solo docentes, también faltan especialistas en psicología, pedagogía, didáctica general y aplicada a cada campo curricular.
No es tan sencillo lo que se avecina. Al final las huelgas de docentes son llevadas, creo que con clara intención, a discusiones salariales que olímpicamente evaden el tema sustancial que representa la calidad de la educación.
Los docentes deben mantener el mensaje de mejorar la calidad educativa, pero deben ser conscientes de que ellos también tienen muchas cosas que mejorar y solicitar al gobierno que dé los pasos necesarios para mejorar el sistema, involucrar a otras especialidades que pueden aportar mucho más al proceso. Es lo mismo cuando decimos que la salud no es asunto exclusivo de médicos, así debe ser en el caso de la educación que no es solo asunto de maestros y profesores. Es nuestro problema como país. Pero, de algo estoy seguro, y es que los sectores reaccionarios del país lo que menos quieren es que el pueblo se eduque.
Con todo esto, la huelga docente ha culminado y los mismos problemas de siempre se siguen agigantando por acumulación y costumbre, sin que haya visos de solución verdadera, basada en el ser humano, ya que eso no interesa, nada más importa el cemento, el acero y el cristal, pero la sangre, carne y huesos se consideran como productos de desecho que no deben ser motivo de interés ni preocupación.
Psicólogo