Calígula 12- 41 d.C
Este emperador romano fue uno de los hombres más crueles que ha tenido el mundo.
En una ocasión en que presidía el espectáculo de una lucha entre gladiadores, uno de ellos que estaba perdiendo actuaba con tal valentía, que el público, de pie, le pidió que ordenara la suspensión de la contienda antes de que lo mataran. Se negó a ello.
El público, indignado, comenzó a vociferar contra él, y enfurecido, grito: - ¡Ah, si tuvierais una sola cabeza con qué gusto os la cortaría de un solo tajo!
El historiador Suetonio reprochaba su extremada crueldad porque asistía a las ejecuciones de los prisioneros a quienes mandaba a matar y ordenaba a los verdugos que los hicieran de modo que no murieran de inmediato.
Tenía a una amante, bellísima mujer llamada Piralis.
Y cierto día en que extasiado la contemplaba dulcemente, ella le preguntó: - ¿En qué piensas?- Cuál no sería el horror de ella cuando le contestó: -En que nada me impide, si se me antoja, hacer que te corten ese hermoso cuello.-
A la larga, Calígula murió asesinado por un oficial de su propia guardia.
