Calles peligrosas

Por: Redacción 21/08/2011

Algunos pueblos del interior del país eran tan tranquilos, que los lugareños confiaban en dejar sus puertas abiertas y no pasaba nada.

Ahora suceden hechos delictivos en cualquier rincón de Panamá, sin importar su estatus social, si vive en una barriada o una urbanización, tampoco interesa si es pobre o rico.

Las organizaciones criminales, sobre todo aquellas vinculadas al narcotráfico, han sembrado el caos en un país relativamente tranquilo como Panamá.

Los ciudadanos perciben que las calles son inseguras, que los delincuentes actúan a plena luz de día sin importarles que resulten inocentes afectados.

Ahora los secuestros “express” son comunes, en los barrios populares todos saben dónde se vende droga y reconocen sin problemas a los pandilleros que convierten una tarde tranquila en fiesta de balas.

En lugares como Río Abajo, siguen cayendo víctimas inocentes. La Policía Nacional intenta minimizar la operación de los pandilleros, que en su mayoría buscan controlar la venta y distribución de droga, sin embargo, el problema supera su capacidad.

En las calles consideradas “calientes” en este sector se ubican policías, armados hasta los dientes, pero eso no intimida a los pandilleros.

Además de las medidas represivas, que por lo general aplica la Policía Nacional, también sería interesante entrar a cuestionar la labor del Ministerio Público y el Órgano Judicial.

Muchos de los criminales que cometen los asesinatos, robos y secuestros han pasado por diferentes procesos judiciales y mantienen amplios prontuarios delictivos. La seguridad es una prioridad y todos los gobiernos deben garantizarles a los ciudadanos un país en paz.

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Jueves 28 de mayo de 2026
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