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Calumnia despenalizada


En el año de 1933 regresó al país un joven panameño recién graduado de una academia militar en la hermana República de Ecuador. En aquellos días la oficialidad de nuestra Policía Nacional no estaba integrada por militares de carrera, sino más bien hechos a la carrera. Como el recién llegado era militar de carrera fue nombrado Capitán.

Un periodista cuyo nombre no menciono en consideración a su memoria, había fundado para aquel entonces, una publicación periódica bajo el nombre de El Fénix cuya dirección asumió.

Pocos meses después de haber estado ejerciendo su cargo el mencionado Capitán, un malqueriente hizo llegar a El Fénix la noticia que se publicó de que aquel enamoraba muchachas a quienes solicitaba prendas como recuerdo y las empeñaba. El aludido respondió protestando y expresó que se le había calumniado.

Pocos días después al llegar a su casa a almorzar encontró a su madre bañada en lágrimas y sosteniendo un ejemplar de El Fénix que le extendió. En la primera plana estaba el retrato de él con su nombre y vistiendo su uniforme bajo el título “Este es el chulo”. Al verse allí, indignado exclamó:- Esto es una infamia, mamá.- Salió de la casa. Montó en su auto y salió afanosamente a buscar al propietario y director de El Fénix.

Tras muchas vueltas por la ciudad, al fin lo divisó sentado frente a una mesa en una panadería y cafetería llamada Tahona, ubicada en la Avenida Central, un tanto más allá del parque Santa Ana. Estacionó su auto, entró al local, caminó hacia la mesa y cuando estaba ya frente al periodista, sin reclamo alguno desenfundó su pistola calibre 45 y comenzó a dispararle. Al segundo disparo, se escuchó un grito de terror: “No me mates“. Fue en vano. Le siguió disparando hasta el último cartucho.

Apresado el Capitán, meses después, se efectuó su audiencia a la cual asistí. En ella el fiscal aclaró que el periodista no fue quien escribió el artículo difamatorio y dio el nombre del autor. No obstante, el jurado absolvió al acusado considerando que aún cuando el periodista no había sido el autor de la publicación causante de aquella horrorosa tragedia, no debió haber publicado aquel retrato con semejante leyenda.

Y termino expresando que me aterroriza pensar que con la despenalización de la calumnia aquelo se repita. El honor es cosa sagrada. La calumnia debe ser castigada. Y castigada severamente.