Cambiar todo para que nada cambie
Hay dos principios que rigen al cosmos que la opinión pública, impaciente, suele olvidar. El primero, que nada en la naturaleza -ni la sociedad humana- se desarrolla por revolución sino por evolución, como las plantas que crecen lentamente y los niños que tardan años en llegar a adultos.
El segundo principio es que todos, en alguna medida y de alguna manera, somos responsables de lo que ocurre -es la "comunión de los santos", diría la teología católica- incluso aquellos que teóricamente ven los problemas con cierta claridad, al actuar suelen cometer o inducir los mismos errores y así se produce la continuidad. Es inevitable que los políticos terminen hastiando porque basan su "gobierno" en el monopolio de la violencia que se arroga el Estado -poder policial y militar- con el que imponen leyes que solo llevan a la destrucción, como toda violencia.
Así, el mundo parece moverse como un péndulo según van hastiando los gobernantes: se eligen izquierdistas, luego de derecha y, más tarde otra vez de izquierda, pero sin que en el fondo ocurran grandes cambios. La buena noticia es que, en estos vaivenes del péndulo, sus extremos se acortan: la izquierda hoy es mucho más moderada y lo mismo la derecha. Hoy, pareciera que el péndulo se inclina hacia la derecha.
Mientras el deshielo entre Cuba y EE.UU. deja sin argumentos al marxismo más recalcitrante, Brasil tiene una presidente que fue guerrillera, que se ha moderado mucho, y que es acosada por la centroderecha que se perfila para el próximo gobierno, en tanto que la socialista Michelle Bachelet está provocando en Chile -el país más promercado del continente- gran desilusión. En Perú, la líder del derechista Keiko Fujimori, con 33% ocupa el primer lugar de las preferencias para las elecciones presidenciales del próximo año, mientras el presidente Humala ?examigo de Chávez aunque finalmente mantuvo las políticas de centro derecha de su antecesor- tiene una desaprobación del 85%.
En las recientes elecciones para alcaldes y gobernadores en Colombia, la izquierda fue la gran derrotada que, entre otras cosas, perdió Bogotá tras doce años de gobierno, destacándose la elección de independientes mostrando el hartazgo que la gente tiene. El colmo fue Jimmy Morales, independiente, que será presidente de Guatemala, luego de superar a su rival en la segunda vuelta electoral. Morales ha logrado ganar, basándose en su inexperiencia política, es decir que le bastó con sonreír para resultar el más creíble de los candidatos: ni corrupto ni ladrón? hasta ahora? luego será político.
Quizás las elecciones más sintomáticas hayan sido las de Argentina. El cuasi empate entre el oficialista Daniel Scioli y Mauricio Macri obliga a dirimir la presidencia en una segunda vuelta, el próximo 22 de noviembre, en la que ganaría el opositor que se presenta como de centro derecha "pro mercado" pero que, en la práctica, ha aumentado impuestos, gasto y empleados públicos ayudando al crecimiento del estatismo y a la falta de libertad, según la ley de que de algún modo todos somos culpables -y no solo el oficialismo- de la fuerte decadencia argentina.