Cambio clave
Si los productores nacionales no cambian su estrategia, estarán condenados a desaparecer y a la vez dejarán el mercado en manos de los importadores.
Lo que sucede en las zonas agrícolas no es nuevo y desde hace años se viene hablando de la reconversión del sector. Mientras los distintos gobiernos cierran acuerdos comerciales que abren más las puertas del país a los productos importados, los productores viven su crisis interna que gira en torno a la falta de financiamiento y su alto nivel de endeudamiento.
El tema es muy sensitivo y toca los bolsillos de los consumidores. Si los agricultores no son eficientes y ofrecen calidad a buenos precios, simplemente caerán ante los productos que entran de países más avanzados.
Muchos productores tradicionales se han apegado por años a actividades que no rinden lo suficiente para costear sus costos de operación. Eso impide que puedan tener en sus cuentas suficiente dinero para sembrar o producir sin pedir financiamiento a las entidades bancarias.
Cuando se comparan precios y calidad, muchos productos criollos salen perdiendo. Eso no es bueno y solo acelera el tiempo de vida de muchos agricultores que han demorado en cambiar.
El sector empresarial ha entendido este asunto y ha emprendido algunas iniciativas para darles más asesoría a los productores que todavía intentan sobrevivir.
El esfuerzo no debe llegar solo de los gobiernos porque al final de la historia son los productores los responsables de manejar sus fincas y hacerlas rentables.
El Ministerio de Desarrollo Agropecuario es un actor clave en todo este problema.
De su dinamismo puede depender el futuro del sector y de muchos agricultores.