Cambio Climático en nuestra casa
Recientemente finalizó la tercera conferencia técnica sobre cambio climático en nuestro país. Luego de las usuales reuniones previas a las cumbres celebradas en Bangkok, Tailandia y Bonn, Alemania; y luego que el actual gobierno nacional ofreciera previamente nuestro país como sede, surgió la necesidad de realizar esta tercera jornada con miras a la próxima cumbre que se realizará entre noviembre y diciembre próximo en Durban, Sudáfrica. Por esto, la Organización de la Naciones Unidas les tomó la palabra a nuestros representantes y se concretó la cita mencionada.
Luego de ver el comportamiento de nuestras autoridades con respecto a este evento, me quedo con la impresión que al Ejecutivo esta conferencia lo sorprendió. Es evidente que nuestros gobernantes esperaban otro tipo de evento y mientras se ocupaban en quitar y poner ministros de Relaciones Exteriores, las Naciones Unidas planeaba desembarcar en nuestro país con toda su logística, algo no visto por estas tierras desde aquel famoso Consejo de Seguridad de la ONU celebrado en el Palacio Legislativo “Justo Arosemena” en el año 1973.
Y como los tiempos cambian, así mismo la logística de la ONU. Casi cuatro mil personas arribaron silenciosamente a nuestro país en cuestión de días, ocupando de manera casi total todas las habitaciones hoteleras, llevando al límite la logística de taxis de turismo, autobuses, restaurantes, etc. Lo que para cualquier país hubiera sido el evento del año.
Pero para nosotros no fue así. Con la receta de siempre, nuestros gobernantes, siempre resueltos a recurrir al libro de tácticas populistas baratas, nos llenaron de Mundial de Béisbol, para que olvidáramos rápido las mil y una acciones que cada día realizan los estrategas de palacio para desmontar la ya frágil institucionalidad del Estado.
Así las cosas, y mientras para el resto del planeta éramos el centro de la noticia por esta conferencia mundial, de la que cada día los diarios más importantes del mundo relataban cómo negociadores de las principales potencias mundiales trataban de revisar un nuevo acuerdo post Protocolo de Kioto, utilización de nuevas tecnologías, y la propia Convención Marco sobre el Cambio Climático que el resto de los países quiere mantener, mientras nosotros seguimos borrachos de distracción populista.
Para mi sorpresa, en la mencionada conferencia nunca escuche hablar de pájaros, animales, plantas, peces, delfines, etc. O sea, los habituales temas de nuestros “ambientalistas”. Esto era más serio. Dentro del Centro de Convenciones ATLAPA se negociaba cada centavo de ayuda para o hacia un país o una región. El futuro de políticas públicas económicas y financieras en materia medioambiental del mundo estuvo en manos de nuestros invitados a quienes casi ignoramos.
En un ambiente poligloto, muy diferente a las participaciones de nuestros “ambientalistas” y “conservacionistas”, los delegados de los diversos países tocaron tópicos relacionados con la forma en la que los países trabajarán para reducir la emisión de CO2.
Fue impresionante ver como en varios hoteles de la localidad, diversas delegaciones trabajaban en grupos separados para lograr acuerdos o, en algunos casos, congelar o entorpecer alguna iniciativa por razones políticas o electorales.
Quiero presentar con algún detalle esto último. Próximamente, países como Estados Unidos, Francia y Alemania tendrán elecciones para determinar quienes serán sus nuevos gobernantes. Alemania y Francia son los dos puntales de la Unión Europea, tanto en lo político como en lo económico. Y son los Estados Unidos de Norteamérica y Europa los mayores emisores de carbono a la atmósfera.
En Europa el debate político-medioambiental es crítico para sus actuales gobernantes de tendencia conservadora., con los ambientalistas apoyando atrás tendencias. Y el Presidente Obama tiene una deuda pendiente con los grupos ecologistas que lo apoyaron en las elecciones pasadas. Todo un dilema político y económico. Mientras nosotros, ni nos damos por enterados. Quizás fue lo mejor. Llegaron, trabajaron a gusto y se fueron. Se salvaron del circo politiquero, la grosera manipulación de los medios afines a palacio y del populismo gubernamental de costumbre.
