Cambio climático y sector agropecuario
El calentamiento global y el cambio climático asociado al mismo son una realidad científicamente comprobada. Es así, por ejemplo, que en un informe reciente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), titulado “Climate Change 2013”, se afirma que “cada una de las tres últimas décadas han sido sucesivamente más calurosas en la superficie de la tierra que cualquier década precedente desde 1850”, a lo que se agrega que en el hemisferio norte los años comprendidos en el periodo 1983 – 2012 han sido probablemente los de mayor calor promedio en los últimos 1,400 años.
EL PROBLEMA, DE NO SER ATENDIDO DE MANERA INMEDIATA, PODRÍA LLEVAR A LA DESAPARICIÓN DE LAS DOS TERCERAS PARTES DEL MUNDO ANIMAL Y VEGETAL, ASÍ COMO DE MILES DE MILLONES DE SERES HUMANOS. LO CIERTO ES QUE SE TRATA DE UN FENÓMENO QUE GENERA MUCHAS Y DIFÍCILES AMENAZAS PARA LA HUMANIDAD.
Se trata, vale la pena agregar, de un fenómeno generado de manera más que significativa por la actividad humana. Es así que en el documento antes señalado, en el que se utiliza un lenguaje muy cuidadoso, se afirma que es extremadamente probable que más de la mitad del incremento en el promedio global de la temperatura de la superficie de 1951 al 2010 haya sido causado por el incremento antropogénico de las concentraciones de gases invernadero y otras fuerzas que tienden a elevar las temperaturas terrestres. Para tener una referencia de lo que esto significa, se puede señalar que el IPPC también destaca que es posible afirmar que la emisión de gases invernadero ha generado un incremento en la temperatura superficial media de entre 0.5 y 1.3 grados centígrados entre los años 1951 y el 2010.
Las perspectivas de estas tendencias, si es que las mismas no se revierten prontamente, son poco halagüeñas. En efecto, de acuerdo con James Hansen, director del Goddard Institute de la NASA, el problema, de no ser atendido de manera inmediata, podría llevar a la desaparición de las dos terceras partes del mundo animal y vegetal, así como de miles de millones de seres humanos. Lo cierto es que se trata de un fenómeno que genera muchas y difíciles amenazas para la humanidad.
Entre estas últimas se encuentra la posible afectación negativa sobre la producción de alimentos a nivel global. En relación con los rendimientos de los granos básicos se pueden citar los datos de Lester R Brown, presidente del Earth Policy Institute, según los que un aumento de un grado centígrado en la temperatura terrestre por sobre lo normal puede disminuir la productividad de la producción de trigo, arroz y maíz en 10%. En el caso de la soya, un incremento semejante significaría una caída de la productividad de 17%.
En estudio reciente de la CEPAL, publicado bajo el título de Panamá: Efecto del Cambio Climático sobre la Agricultura, se aborda la situación actual y las perspectivas del sector agropecuario en su relación con el calentamiento global. El mismo, utilizando técnicas econométricas, llega a un conjunto de conclusiones que resultan alarmantes en relación con la seguridad y la soberanía alimentaria, a la vez que llaman la atención sobre la importancia de establecer medidas de mitigación urgentes.
Es así, que de acuerdo al documento de la CEPAL, que utiliza dos escenarios en su análisis, se calcula que, con una tasa de descuento de 2%, las pérdidas acumuladas del sector agropecuario por el cambio climático hasta el año 2050 alcanzarían un valor equivalente al 104.2% del PIB agropecuario del 2007, en el primer escenario, y de 155.4% en el segundo escenario. Extendiendo el análisis hasta el 2070 los porcentajes respectivos a los dos escenarios se elevan hasta 175.4% y 205.0%. Se trata de un problema capaz de afectar seriamente las posibilidades de la seguridad y soberanía alimentaria. Esto se evidencia cuando el documento analizado establece entre sus conclusiones que “en lo que se refiere al cultivo del arroz, nuestro análisis de susceptibilidad ofrece evidencia empírica de que la temperatura actualmente se encuentra por encima de la óptima, es decir, a mayores incrementos en esta esperaríamos mayores efectos negativos en la producción de este cultivo”.
Se trata, desgraciadamente, de una situación frente a la cual las actuales autoridades mantienen una peligrosa posición de inacción, la cual es otro reflejo del abandono a la que las mismas mantienen sometido al sector agropecuario. Por su parte, el candidato oficial a la presidencia no solo mantiene un silencio cómplice frente a la situación, sino que propone soluciones arcaicas y antiecológicas, tal como lo es su propuesta de ampliar la frontera agrícola hacia el Darién. El país necesita urgentemente pensar en un serio programa de mitigación y equidad social, centrado en los modernos conceptos de la agroecología, que sintetizan los saberes de cultura tradicional, los conocimientos de la ciencia agronómica y la moderna ciencia de la ecología.