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Cambio constitucional necesario


Este país es único. Desde hace 106 años, cuando nos separamos de Colombia gracias al apoyo de los constructores del Canal, hemos sido gobernados con contadas excepciones, por elementos de la clase pudiente o por rabiprietos genuflexos que se han valido de estas posiciones de poder coyunturales para crear, mantener y acrecentar sus fortunas personales y familiares.

Creo que el problema básico estriba, en que pocos funcionarios tienen una plataforma de principios éticos o al menos una propuesta de alternativas a los problemas de su área de responsabilidad. Están en los puestos por voluntad de quienes los nombran y son como veleros sin timón que se van en la dirección de los vientos, sin conducción y sin puertos predefinidos para arribar.

Los tiempos pasaron, la edad para ser ciudadano fue rebajada de 21 a 18 años y el período de gestión presidencial se aumentó de 4 a 5 años Lo que nunca he podido entender es por qué se le permite a cualquier ciudadano electo por el voto popular a los diferentes puestos de elección, que tengan la posibilidad eterna de volver a ser electos, con la única excepción a la persona que ocupa el cargo de Presidente de la República.

Creo que es oportuno para que sin apasionamientos políticos, reflexionemos sobre la conveniencia de que de una vez por todas se decida sobre el derecho a ser reelegidos.

Mi propuesta formal sería que le diéramos la posibilidad a todo Presidente de la República que resulte electo, de poder ocupar el puesto por un período adicional hasta completar los 10 años de gestión. Esta extensión le permitirá tener el tiempo necesario para desarrollar plenamente su propuesta electoral. Pasado este término no habría derecho a volver a ser candidato. Y esta norma se aplicaría a todos los puestos del engranaje gubernamental (representante, concejal, alcalde, diputado, etc. ). Esto eliminaría el caciquismo y le brindaría la oportunidad a los ciudadanos de aspirar a un cargo de elección, dadas las condiciones de que nuestra Democracia Política está basada en la maquinaria electorera de partidos políticos, sus gamonales financiadores y dirigencias vitalicias.

Ojalá y la Junta de Notables llene las expectativas de la voluntad ciudadana en la propuesta de cambios constitucionales que formule, teniendo como norte que es a la nación, a quien deberemos justificar, si llenamos o no sus necesidades y demandas, a través de estructuras y procesos que han hecho realidad, productos e impactos largamente esperados de esta deuda social acumulada, que ya no soporta más de promesas demagógicas.