Cambio cultural
La modernización del sistema de transporte público en la ciudad capital conlleva una inversión millonaria que sale del bolsillo de todos los contribuyentes.
Hay que valorar cada dólar que se invierte en estos megaproyectos que buscan mejorar las condiciones de los ciudadanos.
Son fondos públicos y préstamos que se adquieren como Estado, por lo que todos los panameños tienen su grado de responsabilidad sobre los mismos.
Al modernizarse el sistema de transporte con el metrobús y el metro de Panamá, es importante que también exista un cambio radical en el pensamiento de los usuarios.
Es obligatorio iniciar desde ahora una agresiva campaña de educación para que la población esté consciente de la magnitud del cambio y su impacto sobre la ciudad.
No se trata de buses “diablos rojos” y ni chivas deterioradas, por lo contrario, en pocos meses Panamá será uno de los países con los servicios más modernos de América Latina.
Esa condición también tiene una implicación en la que los usuarios y la sociedad en general juegan un papel determinante. Es un cambio de conducta que se inicia al momento de comprar un tiquete y utilizar los vagones del metro en cada estación.
Cambia todo desde el comportamiento dentro de ese sistema hasta las reglas a seguir. Si se logra ese nivel de interés, los usuarios cuidarán más la inversión y esto, a su vez, alargará la utilidad del mismo.
Las condiciones del transporte están cambiando rápidamente y es inevitable que otros servicios como los taxis también deban transformarse.
Son proyectos que deben cambiar la vida de las personas y que no solo son del Gobierno.
