Cambio de actitud
Los cambios en el sistema de transporte van en la dirección correcta. El objetivo principal de la modernización del sistema es ofrecer un mejor servicio a los usuarios y mantener las tarifas dentro de rangos aceptables.
La implementación del metrobús ha sido un gran paso en la lucha por transformar un sistema precario en el que predominaba el desorden y el juegavivo.
A medida que pasan los días, los usuarios del metrobús han notado la diferencia en comparación con un “diablo rojo”. Sin embargo, todavía falta mucho por mejorar, sobre todo en la frecuencia de los buses y la actitud de sus conductores.
El reto que tiene por delante la empresa concesionaria es grande, cambiar la mentalidad de muchos de sus conductores hasta lograr que los usuarios los respeten y confíen en ellos.
El manejo agresivo y la falta de cortesía de muchos de ellos ha provocado fuertes críticas de los pasajeros y las personas que deben lidiar en las calles con estos nuevos vehículos.
En la medida en que se vayan implementado los proyectos complementarios del metrobús, entre ellos las paradas, se percibirá un cambio real.
Es un asunto cultural en el que el resto de la sociedad también debe asumir su responsabilidad. Si el sistema de transporte mejora a corto plazo se acabarán muchos problemas.
El Gobierno debe también agilizar los planes para modernizar el transporte selectivo, porque está evidenciado que su servicio no es de calidad.
Ahora más que nunca es importante castigar con rigurosidad a los taxistas que dicen “no voy” y darle alternativas a los usuarios.
Cuando todos los cambios en el sistema operen al 100% (metro, metrobús y taxis eficientes), el servicio será de primer mundo.
