Cambio de hitos
Familias panameñas residentes en la comunidad fronteriza de Bella Vista, en Renacimiento, Chiriquí, dan cuenta de la remoción de los hitos fronterizos con Costa Rica. Periodistas de Epasa comprobaron que la denuncia es veraz. La ilegal remoción favorece a pobladores del lado costarricense. Testimonios de residentes panameños aseveran que autoridades policiales del vecino país actúan como si tierras panameñas formaran parte de la jurisdicción tica. Antes de que se cree un problema que afecte mucho más la soberanía panameña, es conveniente que la Cancillería se dirija a su par costarricense para restablecer el emplazamiento de los hitos.
Panamá tiene una larga frontera con Costa Rica, que se extiende desde los ríos Sixaola y Yorkin, sobre el Atlántico, hasta Punta Burica en el Pacífico. En los lindes urbanos la diferencia es de pocos metros. En las áreas rurales es más débil la inspección, lo cual es aprovechado para mover los hitos o mojones de su emplazamiento original. Caficultores panameños denuncian que los ticos cambian los hitos y los corren dentro de nuestro territorio. Otros se quejan de arbitrariedades policiales y despojos de terrenos de su propiedad. Antes de que la situación desemboque en hechos de violencia, debemos actuar con apego fundamentado a la delimitación limítrofe aceptada por ambas naciones.
Años atrás se presentó un caso similar en la frontera con Colombia, en Darién. Algunos hitos estaban cubiertos por la maleza y no se divisaban con claridad, lo cual dificultaba la exactitud de su emplazamiento. En ese entonces funcionaba la comisión bilateral de buena vecindad colombo-panameña. Funcionarios de ambos países recorrieron el lugar; con el aval de mapas y tratados repusieron los hitos removidos y limpiaron la maleza. No hubo quejas de vecinos ni reclamaciones de pérdidas territoriales. Las partes acordaron efectuar inspecciones para poner los hitos en su sitio, si se presentaran cambios no autorizados por las partes.
La frontera con Costa Rica se muestra complicada en los últimos tiempos, no solo por las denuncias de panameños. Tráfico de drogas, de ilegales, contrabandistas, robos de autos y otra gama de actos delictivos motivaron desplazamientos de unidades del Servicio Nacional de Fronteras para intensificar la protección del territorio panameño transgredido por delincuentes.
El Ministerio de Seguridad aumentó el número de estaciones de seguridad. La acción concertada con la Cancillería es indispensable para la preservación de la soberanía y la defensa de los bienes de personas naturales y jurídicas. La comisión binacional Panamá-Costa Rica trabajará en restablecer fueros y derechos de las partes, particularmente en Paso Canoas, zona de fluido intercambio comercial que no debe ser perturbada por turbios trajines de personas indeseables.
Instalar alambradas, muros o un tipo de barreras de separación física de fronteras y personas sería una medida de urgencia extrema. Las dificultades de la convivencia deben ser resueltas mediante inspecciones periódicas. Hay que dotar, por otro lado, a nuestras autoridades del Senafront de los medios y recursos de transporte para que recorran la frontera por vía terrestre y fluvial, a fin de contrarrestar al crimen organizado.