Cambio Democrático, mitos y realidades
"Caídas las hojas y ramas secas del frondoso árbol, prosiguió creciendo hasta llegar a la cima, haciendo valedero expresar que: ¡No siempre con su caída, se puede hacer leña! La historia política panameña recoge sorpresas resultantes de circunstancias disímiles".
Hubo quien denominó subversivos a los gestores de nuestro nacimiento como República "libre e independiente". Años después, se tildó como "demente" a un visionario estadista por construir el llamado "elefante blanco".
TRANSCURRIDOS 14 MESES DESDE EL TRIUNFO DE VARELA, PARECIERA QUE A NUESTROS GOBERNANTES NO SE LES OCURRE OTRA COSA QUE MONTAR UN GRAN CIRCO JUDICIAL.
El juicio de Arnulfo Arias, el derrocamiento al presidente Marcos Robles, el golpe de Estado del 68, el militarismo-PRD, el padre Gallego, la Caja de Seguro Social, el puente Van Dam, Hugo Spadafora, la invasión y encarcelamiento de Noriega y mucho menos dejemos que el olvido destruya nuestra capacidad de señalar los excesos de la democracia, en el que un grupo de abogados y firmas de renombre hicieron millones descautelando los bienes de los favoritos de la revolución octubrina (para la época, los latrocidas perfectos). Sí, eso es ser objetivo, sacar todos los trapos sucios al sol como el de los milloncitos malversados en Bocas del Toro, el helicóptero hundido en altamar, el museo y los fondos de Taiwán, el desastre de Prados del Este, el puente Centenario sin vías de acceso y, bueno, ya embalados reflexionemos sobre las casas y bienes faraónicos en Costa del Este y República Dominicana que dizque de un "Martín y un Real" salieron con origen en el gobierno del hijo del general. ¡Oh, Señor!, pero fíjense, esto que sucedió hace poco, ya hoy, por obra y gracia del poder político, los medios de comunicación y nuestra carencia de memoria, es pasado.
Transcurridos 14 meses desde el triunfo de Varela, pareciera que a nuestros gobernantes no se les ocurre otra cosa que montar un gran circo judicial.
Si en Panamá existiera justicia o democracia, cinco y no dos magistrados salieran del Palacio Gil Ponce, la Asamblea Nacional haría un favor al pueblo acogiéndose a vacaciones permanentes, imposible, para ello existe el pacto de gobernabilidad, o sea el transfuguismo a lo ñameñista.
¿Por qué no quieren la constituyente?, sencillo, esto acercaría el poder al pueblo, hecho inadmisible para los grupos de control político del varelismo. Es mejor dedicarse a la persecución.
El partido debe apoyar las investigaciones, pero todas, las de nuestros copartidarios, y también hurguemos en la de los adversarios políticos, con el único fin de que los bribones paguen cárcel, sí, claro, pero todos.
Varela que dé explicaciones de ¿por qué el director del IMA no fue procesado, y por qué los ministros Alemán, Henríquez, De La Guardia, la viceministra de Economía y prima del presidente Varela y el magistrado Pinilla siguen laborando? ¿Qué corona o privilegio posee Grimaldo Córdoba o Bosco Vallarino? ¿Por qué un diputado panameñista tiene derecho a que trece de sus familiares estén cobrando salarios del Gobierno? ¿Cuándo arrancará su gestión de proyectos?, etc.
Cambio Democrático perdió unas elecciones, no la simpatía del pueblo. Abramos las avenidas de la democracia interna, dejemos de lado las posiciones inflexibles porque de seguir las cosas como van, nuestros adversarios lograrán su objetivo político, que no es otro que descalificarnos y hacerse los puritanos. Hay copartidarios que actuaron ilícitamente, es correcto, pero no es aceptable que se diga que más de trescientos cincuenta mil militantes somos corruptos.
Creo en la presunción de inocencia, pero mientras no salgamos del inmovilismo e iniciemos la reestructuración interna que dé paso a un gobierno partidista con clara incidencia en los destinos de nuestro pueblo, no superaremos el papel de espectadores. Lo que corresponde es exigir las garantías de ley y a los confesos expulsarlos del partido.
Ernesto Guevara dijo: "Seamos realistas, soñemos lo imposible". Es deber de todos vencer diferencias y superar conflictos, siguiendo las directrices de nuestro único y real líder, que se comprenda y quede claro, Ricardo Martinelli Berrocal. Otra conducta no es indisciplina, es traición. Es esta la realidad, por ende, superemos los mitos.