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¿Cambio en el toyotismo?


Para todo el mundo industrial, el sistema productivo de Toyota siempre ha sido un ejemplo digno de imitar y es un caso de inevitable estudio en las universidades. Toyota cambió la producción que había traído Ford, sinónimo de fábrica gorda y rígida, por la delgada, transparente y flexible producción justo a tiempo, que evita grandes inventarios, descentralizada, y con el control de calidad a lo largo de toda la línea de producción. Por décadas Toyota continuó con su liderazgo mostrando elevados niveles de crecimiento al mundo, y entregando envidiables retornos a sus accionistas. Pero algo falló en el sistema, y ahora atraviesa por la mayor crisis desde su fundación, caracterizada por el retiro de más de diez millones de autos con defectos que ponen en entredicho su prestigio y la infalibilidad del sistema. Según dicen algunos de sus directivos, el problema radica en que violaron sus propias reglas, y crecieron a lo largo de la última década produciendo impulsados artificialmente por el financiamiento de las transacciones, y no por una demanda real de sus productos. El crecimiento acelerado redujo los controles de calidad y provocó la crisis que ahora deben enfrentar con actitud de cambio, alejados del clásico autoritarismo de los tradicionales japoneses, para mantener el toyotismo en el lugar de liderazgo que ocupa como sistema productivo de excelencia.