¿Cambio en la política agraria?
El cambio de jefatura en el Ministerio de Desarrollo Agropecuario devuelve la esperanza al sector económico más deprimido y menos atendido en Panamá. Nuestros gobernantes, entusiasmados por el crecimiento logrado en los servicios, han olvidado que es el desarrollo de la agricultura el que puede ayudarnos a resolver el problema de la pobreza rural y de la distribución de la riqueza, temas en los que nuestro país no muestra cifras halagadoras. Han sido muchas las omisiones y los errores que colocan a la agricultura panameña como la más rezagada de América, contribuyendo con un escaso cinco por ciento del Producto Interno Bruto nacional y además mostrando un crecimiento insuficiente e insostenible. Siempre ha faltado una política de Estado que aproveche talentos humanos que están desmotivados, sin preparación en nuevas tecnologías, que mejore la infraestructura y atienda la falta de recursos financieros. Todo esto sobre la base de un consenso sectorial y nacional en materia de desarrollo agropecuario y rural con equidad, respetuoso de la diversidad cultural y del medio ambiente. El resultado sería un productor agrícola mejor compensado por su esfuerzo, disminución de la migración del campo a la ciudad, rebaja en los precios de productos agrícolas de la canasta básica, disminución del desempleo y la pobreza rural, un aumento en los niveles de exportación y, en general, una mejor distribución del crecimiento y de la riqueza en Panamá.
