Cambio, mucho más que una palabra
Tanto daño hace al gobierno la crítica desde afuera como aquellos funcionarios que desde adentro, por negligencia o irresponsabilidad, impiden la materialización de sus programas. La propuesta del cambio ha supuesto esperanzas para una comunidad que por muchos años ha visto como los gobiernos engordaban a sectores particulares, en tanto la gran mayoría de panameños permanecía en el abandono y la indiferencia.
El cambio supone un alto a situaciones como esas. Así que ser consecuente con las propuestas oficiales no implica solamente cuestionamientos al pasado, sino la corrección de viejos errores que todos los panameños conocen. No basta con decir que el pasado fue peor, hay que demostrarle a la ciudadanía que el actual equipo de gobierno es capaz de enrumbar al país por mejores derroteros.
Incrementar la ejecución presupuestaria, deteniendo con energía las manifestaciones de corrupción, vigilando que no se incurra en gastos superfluos y mejorando la atención al público, gracias a cuyos esfuerzos todos los funcionarios públicos reciben un salario. El cambio no se puede quedar en la mera formulación, debe empezar por cambiar la actitud del funcionario, que es la única forma de cambiar el país.
