Caminando a paso acelerado
En materia económica, Panamá no solamente tiene un dinámico presente, sino también perspectivas para los próximos años que revelan un panorama extraordinario y una oportunidad de oro para atacar la raíz algunos problemas estructurales que aún permanecen vigentes en nuestra sociedad. Y es justamente apalancándonos en una economía que seguro crecerá, en términos reales, arriba del seis por ciento durante los próximos tres o cuatro años, que podríamos fortalecer los pilares fundamentales para promover la inclusión de más personas en el bienestar generado por dicho crecimiento.
Exportar para crecer: hace un poco más de diez años que uno de los mejores economistas del país me repitió esta frase a la sombra de un árbol afuera de la sede del CONEP. En ese entonces, formaba parte del equipo económico del gobierno, y bajo condiciones significativamente diferentes, procurábamos una orientación hacia la apertura de los mercados, promoviendo la eficiencia y competencia, y brindando el tiempo necesario para que las actividades más sensitivas fuesen resguardadas. El intercambio comercial, las agro exportaciones, la actividades portuarias y de logística y el turismo, actividades todas que forman parte del portafolio de la oferta de exportación; han sido y continúan siendo respaldadas con lo que se asegura el bienestar de aquellas familias que trabajan en esas actividades y en el resto de las actividades de exportación.
El fortalecimiento institucional es fundamental para promover un mayor crecimiento económico, generando confianza en la inversión pública y privada, e incluyendo un mayor número de personas en el campo laboral; en especial, en aquellas áreas técnicas que requieren especialización y por ende son mejor compensadas. Los modelos como el del Área Económica Panamá Pacífico, el Aeropuerto Internacional de Tocumen, las decenas de sedes regionales que hoy operan en Panamá, y los centros de llamadas, son ejemplos de cómo el país ha podido avanzar rápidamente. Para los inversionistas el imperio de la ley, las reglas claras e instituciones fuertes y que hacen su trabajo igual para todos, son factores esenciales para el continuo desarrollo de las actividades económicas que generan bienestar.
Un tercer elemento, el cual considero el más importante a desarrollar es el de la educación— siendo este el instrumento a través del cual nuestros ciudadanos se forman para ser capaces de valerse por sí mismos, crecer y generar bienestar propio y para los suyos. Panamá necesita obligarse a profundizar el proceso de reestructuración del sistema educativo. Los esfuerzos de nuestras autoridades orientadas a iniciar el profundo cambio que se requiere, y que es vieja deuda para con nuestros jóvenes, deben ser respaldados, si apostamos al desarrollo. Como sociedad debemos estar claros en que un verdadero proceso de cambio en el sistema educativo es requerido, incluyendo entre otras cosas, (1) recapacitar a nuestros docentes (los cuales en su mayoría sí quieren y están sedientos del cambio, pero están secuestrados por una dirigencia miope); (2) introducir un sistema de evaluación sustentado en sistema de méritos, que traiga como consecuencia un aumento no de $25 o $50 al mes, sino de aumentar la compensación de nuestros docentes significativamente dándoles la importancia que realmente tienen en el futuro del país; y (3) generar un cambio radical en los programas de educación, orientándolos hacia las actividades que deseamos como nación desarrollar a largo plazo—y en donde la ciencia y tecnología, la ingeniería, la investigación y el desarrollo deben ser la punta de lanza – pues es lo que el mercado laboral pide a gritos. Estos cambios, entre otros, se requieren en todo nivel, desde la educación pre escolar, hasta la universitaria, y exigen una altísima inversión de parte de no solo las autoridades, sino de todos y cada uno de nosotros; no obstante aunque radical y ambiciosa, es una inversión que apuesta al futuro bienestar de nuestra nación.
Exportaciones, institucionalidad, y educación: factores comunes para que el crecimiento se convierta en desarrollo. Yo, le apuesto a Panamá.
