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Caminar por salud y cultura


A todos nos incomoda el congestionamiento vehicular que hay en la ciudad. Lo que nos tomaría solo minutos en desplazarnos de un lugar a otro ahora significa horas. Este malestar es generalizado, no solo lo sufren los que tienen autos, sino los que viajan en transporte público, pero con el agravante de que muchos de ellos se lo tienen que calar de pie, con compañeros de viaje poco agradables y hasta en algunas ocasiones, con temor de que sean víctimas de robo y agresiones físicas.

Muchos cuestionan que a nosotros los panameños no nos gusta caminar. Es cierto que muy pocas personas tienen el buen hábito de lanzarse a las calles para hacer sus mandados en una ciudad que es muy poco amigable.

Si los responsables de que tengamos una ciudad con mejores aceras, con facilidades para discapacitados, con semáforos con señales para los peatones, con guías y señalizaciones de calles, avenidas, puentes, etc., habría grandes beneficios para todos.

Les explicó a detalle y quizás me quede corta: la cantidad de personas obesas disminuiría, al igual que las personas con padecimientos de niveles de azúcar, problemas cardiovasculares y hasta de mejores relaciones interpersonales, porque expulsarían las toxinas que mantienen en el cuerpo.

También se beneficiarían las compañías aseguradoras al bajar los reclamos por beneficios de salud que contratan sus clientes, los hospitales estatales tendrían menos pacientes, la Caja de Seguro Social tendría menos egresos por atención a sus asegurados y los ciudadanos tendrían una mejor calidad de vida.

Es un reto que tienen las autoridades y que tenemos todos. Es una práctica que tarde o temprano tenemos que adoptar, quizás hoy día por necesidad, ante el incremento constante de los precios de los combustibles, pero los resultados serán de calidad.