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Canal, riqueza natural

Por: Redacción 10/07/2016

 

Los sucesos que han conmovido el universo son aquellos que por cuestiones sensibles e impulsados por las necesidades, han tenido que resolverse lo más rápido posible, cumpliendo con las rígidas eficacias y los estrictos reglamentos. En obediencia a dichos criterios los descubridores y conquistadores españoles recomendaron al rey de España que las joyas preciosas provenientes del Perú, fueran transportadas a través del Istmo en los lomos de mulas y caballos, también en las espaldas del hombre. Esto promovió la dinámica para ser aprovechada en el futuro próximo. Mediante la construcción de una vía acuática que coopera por un lado con las necesidades y por otro, el interés radicado en el evidente comercio futuro. Lucía conveniente reemplazar la energía muscular por el tronar de las máquinas de combustión interna. Es así como en el siglo XIX el fastuoso ingeniero francés, Ferdinand de Lesseps, enfila sus egregios intereses en el acortamiento de distancias al encuentro de las comodidades; la construcción de la vía marítima artificial que comunicara el mar Rojo con el mar Mediterráneo, concluyéndose el genial proyecto en el año 1869.

Como gran emprendedor lanza luego su mirada hacia el istmo de Panamá con las entusiastas intenciones de poner las aguas del Atlántico con las del Pacífico en abrazo nupcial para el devenir cercano, titánica tarea que se le tornó imposible de realizar. Irremediablemente la bancarrota lo esperaba adelante en el camino, obligándolo a vender las acciones por el monto de $40 millones.

El asedio de las enfermedades endémicas y epidémicas, los problemas económicos y lo abrupto del terreno, fueron causas suficientes que incidieron para que abandonara el ánimo creativo, que había empezado un día del año 1881, vendido luego en 1900 a los jayanes del norte. Ya en 1914 atraviesa el primer barco, el Ancón, por las aguas del Canal de Panamá, sostenido por el poderoso torrente del lago Gatún.

Sanear el terreno era lo primordial que se debía enfocar, donde la lucha contra las enfermedades tropicales clamaba por ser lo primario. Un pueblo sano trabaja con devoción elegante y alegría. En 1903 se firmó el acta de independencia proclamándose la República, y en el año 1904 asume la presidencia del país el doctor Manuel Amador Guerrero, luego de un largo período de anexión a Colombia que procedía de 1822.

Su exquisita posición geográfica condicionó nuestra historia y en los inicios del siglo XXI se lleva a cabo un plebiscito, luego de concluido 100 años de funcionamiento con el objetivo de ampliar la obra, ya que esto se logra en el 2007 con el querer del pueblo, después de realizarse en el año 1977 un tratado bilateral que reconocía la soberanía panameña sobre el recurso a partir de 1999.

Recordemos que el 9 de enero es un hito hecho estrella que no se debe apagar. Lo primero que le conviene hacer al actual presidente es mirar las necesidades de nuestro pueblo y buscarles soluciones adecuadas. Trabajos para todos, especialmente aquellos que han armonizado con las armas del conocimiento, calles pavimentadas, agua potable, viviendas convenientes y escuelas con buena educación.

No debemos profesar las discriminaciones, los pobres, negros, mestizos y cobrizos también podemos ser ministros de Estado. Hemos permanecido en la oscuridad adonde no llega la luz profética que anuncia la llegada del alba matinal.

Escritor

 

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