¿Candil de la calle y oscuridad en casa?
Uno de los dichos o proverbios que escuchaba de niño con más frecuencia era este. Quizás porque muchos de nosotros somos precisamente eso. Nosotros los panameños cuando ocurre una desgracia en este u otro país estamos prestos a ayudar a los damnificados y esto es loable. Pero ¿Cuántos de nosotros nos olvidamos de nuestras responsabilidades diarias para con nuestros hijos, para con nuestros padres, familia o nuestro propio país?
Mientras la mayor parte de los turistas que nos visitan hablan maravillas de este país, del desarrollo económico sin paralelo, de la seguridad que se siente, de lo que el país y el gobierno les ofrecen en turismo y ecoturismo, del comercio mundial y lo barato que es todo, incluso del buen gobierno y presidente que tenemos. Miré cómo en la Gobernación de Panamá se nacionalizaron panameños nacionales de países de muchos lugares del mundo, no solo de Colombia, Venezuela o Centroamérica. Ya no van a los Estados Unidos a nacionalizarse sino que ahora escogen a Panamá y ellos lo dijeron, “por el mundo de oportunidades” que este país ofrece. Pronto los turistas del resto de Latinoamérica y del mundo vendrán a un futuro Disney World en Panamá y no a Orlando o California.
Mientras todo esto sucede, algunos pocos y malos panameños “candiles de la calle y oscuridad de su casa (país) Panamá” continúan tratando de acabar con el desarrollo económico/social para el país. Políticamente porque es malo para estos señores porque significa cinco (5) años más, después del 2014, sin tener acceso al poder y a los dineros del Estado para derrochar en sus propios intereses personales y de grupo. Por ello han intensificado su guerra sin cuartel contra este gobierno. Ahora han arreciado las huelgas y cierre de calles, diría yo ilegales, injustas y políticamente orientadas. Para este mes de enero están planeando la madre de todas las huelgas y cierre de calles para desestabilizar este gobierno.
No puedo yo concebir que los bomberos de ningún país se vayan a huelga y cierre de calles por ser un acto ilegal por estar prestando un servicio vital y público. Sobre todo los bomberos de este país.
Los bomberos, igual que los colonenses, estaban olvidados por todos los gobiernos anteriores. Llegó este gobierno y gastó millones en carros bomba, equipo y uniformes nuevos para todo el país. No dudo que haya muchas otras cosas por resolver con los bomberos, pero hacerle una huelga y cierre de calles, por pretensiones políticas de otros, al gobierno que se acordó de ellos es ser “candil de la calle y oscuridad de tu casa”.
Recientemente algunos transportistas de la empresa Mi Bus se fueron a paro y no solo se fueron a paro, sino que no dejaron a los que no estaban de acuerdo con el paro y sí querían trabajar, salieran a trabajar con sus metrobuses. Todo esto a ciencia y paciencia de las autoridades. Esta actitud reprochable dejó al pueblo a merced de los “cocodrilos” de los taxistas y “diablos rojos” que aún quedan.
Esto que sucedió jamás debe permitirse nuevamente, tal como el cierre de todas las calles y avenidas de la ciudad capital por el Suntracs. La actitud benevolente, paciente y hasta cómplice de las autoridades correspondientes, las cuales no salvaguardan el derecho del resto de la ciudadanía, contemplado en la Constitución de libre tránsito, provocando entonces actos más graves como este reciente. Los transportistas de los metrobuses amenazan ahora con un paro indefinido si la compañía Mi Bus no cumple con todas sus exigencias.
Si esto sucede deben botarlos a todos los que se vayan a paro. Primero que el paro en el transporte público no debe ser permitido bajo ninguna circunstancia. Segundo que las razones para el paro, según ellos dicen, no justifican un paro, cuando se pueden resolver mediante negociaciones.
Algunos transportistas están actuando como “candil de la calle y oscuridad de tu casa.” Ellos actúan por motivos políticos, estoy seguro, porque muchos de ellos fueron transportistas de los “diablos rojos”, la mayoría miembros del PRD. Están poniendo en peligro el pan de ellos, de su familia, de un transporte digno para los panameños de uno de los “proyectos insignia” del gobierno. Todo esto para servir de “tontos útiles” y para complacer a otros en sus ambiciones personales y políticas.
Colaborador.