Cárcel para los cocotudos
El ideal de justicia al que aspiramos todos los panameños, es que la Ley sea aplicada por igual a ricos y pobres, y que no se aplique una excesiva laxitud a los cocotudos, mientras que se ensañan con los hijos de la cocinera.
Aquí a los pobres primero los meten presos y después investigan, con lo cual se presume la culpabilidad del imputado, quien es el que tiene que probar su inocencia. Y esta aberración jurídica tiene su origen en la deformación de la mayoría de los Fiscales que interpretan que su función es buscar las pruebas para acusar al imputado, cuando su función debe ser buscar la verdad, lo que implica practicar las pruebas que le favorezcan.
A los cocotudos y políticos nunca les preocupó las injusticias del sistema hasta que les tocó vivirla en carne propia. Y este es el caso de Ernesto Pérez Balladares, quien dice que él no ha hecho nada, y que lastimosamente en este país hay que demostrar la inocencia, cuando el Ministerio Público debiera demostrar la culpabilidad.
Los abogados del ex Presidente Martín Torrijos ya se adelantaron a cuestionar que la detención preventiva, pese a que debe ser la última de las medidas cautelares, es la que más se emplea. Sin embargo, a Torrijos nunca le preocupó estas injusticias. Le preocupa ahora porque teme por su libertad. Y es que, hace un año atrás, era impensable que Belgis Castro, Salvador Sánchez, Jaime Salaz y Jean Figali estuvieran detrás de los barrotes, aunque fuera por unas horas.
Es cierto que la detención preventiva debe ser la última de las medidas cautelares, pero a los hijos de la cocinera es la primera que le aplican, mientras que a los que tienen poder político y económico, en el peor de los casos le daban casa por cárcel.
Según Torrijos, la seguridad jurídica se acaba por la actuación de unos cuantos malos magistrados que están a la orden del poder político y económico. Pero, qué moral tiene él para criticar el sistema, si durante su administración se engavetaron todas las denuncias de corrupción contra los cocotudos del PRD, y los que pagaron el pato como siempre, fueron los hijos de la cocinera. Justicia es que haya cárcel también para los cocotudos, aunque sea un ex presidente, así como la hay para los pobres.
*Presidente de la Fundación La Voz de Arraiján
