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Cárcel y Derechos Humanos


La aspiración de todos los Estados es vivir una sociedad en democracia, y los centros penitenciarios forman parte de esa sociedad, o sea que no están excluidos sino que se constituyen en el ambiente en el cual los que infringen la Ley pasan a ser confinados pero sin que se les coarte los mínimos Derechos Humanos que se les ha conferido a través de convenios, tratados, leyes tanto nacionales como internacionales.

La medida privativa de la libertad, se dirige a que el individuo que ha cometido un delito, de tal forma que debe ser interno en las instituciones penitenciarias destinadas para ese fin. Pero un individuo confinado en estructuras malsanas, bioinseguras, en donde se encuentra hacinado con otros internos, donde las condiciones de vida son infrahumanas, rivaliza con los principios democráticos que rigen la sociedad.

Muchos autores han señalado que las medidas de reinserción, reeducación, resocialización de los internos han fracasado, y sin embargo deben buscar el diagnóstico real del fracaso, y no es decir sencillamente que el proceso es un fracaso, sino que nuestras sociedades, nuestros gobiernos, nuestros sistemas penitenciarios son un fracaso porque no existe la voluntad necesaria, el interés y el presupuesto adecuado para poder llevar al éxito estos procesos de resocialización.

La vida humana se desarrolla en un medio de extrema complejidad en donde muchos son los factores intervinientes para que un determinado actor pueda convertirse en delincuente. Pero a quien le importa como se desarrollan niños sin padres, sin hogares, sin alimentación, sin educación, sin salud, en ambientes en donde reinan los vicios y las desviaciones. Más adelante este super joven es absorbido por elementos del crimen y llevado a cometer delitos contra la sociedad.

De allí pasa a ser interno de las instituciones penitenciarias en donde se especializa en actividades criminales y finalmente muere realizando lo que mejor sabe hacer: violar, robar y matar. En una sociedad democrática donde pretendemos llevar a término los valores positivos y que permiten un buen comportamiento y conducta, no solo rige para el ambiente social externo sino para aquella población que yace interna.

Si no realizamos los cambios necesarios para resocializar a nuestros internos con la inversión necesaria, muchos de ellos saldrán nuevamente a hacer y con furia, lo que han aprendido a hacer, delinquir. El único medio para pagar las penas es la cárcel (cuando lo amerita), y debemos hacer el esfuerzo para reinsertar a estos seres humanos.