Carnaval rentable
Los Carnavales en Panamá son una fiesta obligada para muchas personas. En el ambiente se percibe ese olor a rumba, reinas y murgas. En el interior del país es un asunto cultural que mueve la economía y los egos de las diferentes calles. En lugares como Las Tablas, en la provincia de Los Santos, los Carnavales son la principal fuente de ingresos de muchas familias. Durante todo un año, trabajan en generar dinero para lucirse durante los cinco días de la farsa del dios Momo. Los montos que se invierten son millonarios y demandan de un grupo organizado que realiza toda clase de actividades. Es un asunto de orgullo, en el que cada calle se esmera por presentar los mejores carros alegóricos y los vestidos más espectaculares. Las reinas se convierten en las grandes figuras de los distintos poblados, incluso más que las propias autoridades. A nivel local, familias completas se organizan y montan toda clase de negocios para atender a los cientos de visitantes que llegan a disfrutar del sol y las noches de esplendor. En la capital también se realiza un gran esfuerzo para ofrecerles a los turistas una oferta distinta a los Carnavales que se celebran en la región. Se invierte más dinero en artistas y se instalan tarimas que complementan con otras actividades en las que participan muchos turistas que llegan desde otros países a disfrutar de estas fiestas.
A nivel operativo, también se realizan maniobras de seguridad, en las que los estamentos públicos despliegan unidades en todo el país. Es importante mencionar que los accidentes de tránsito también se incrementan en estas fechas, por lo que la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) endurece sus operativos preventivos. No debe existir ninguna clase de tolerancia contra aquellos conductores que sean sorprendidos bajo los efectos de las bebidas alcohólicas. La mayor cantidad de accidentes que se reportan están vinculados directamente al consumo de estas bebidas. En términos generales, los Carnavales son una inyección económica para el país y un derroche de lujo, sobre todo en el interior del país, donde es una actividad tradicional. Lo cierto es que las políticas estatales deberían incentivar más esta celebración, considerando que en muchas provincias no existen subsidios del gobierno para financiar todo el espectáculo que representa esta fiesta. En la capital, la situación es muy distinta a los Carnavales de las provincias del interior, donde los propios ciudadanos están obligados a organizarse y buscar sus recursos económicos. La estrategia podría cambiar y si se logra respaldar a las juntas de Carnaval de forma equitativa, más personas viajarán a celebrar estos días a esas regiones. En países como Brasil, esta actividad genera cientos de millones de dólares que entran directamente a la economía. Además se ha realizado un trabajo profundo en las favelas donde integran a los jóvenes y adultos en escuelas de samba que se presentan en el concurrido sambódromo. El Carnaval une a los pueblos y genera una alta rentabilidad al país.