Carnicería por el Cáucaso
El lunes 24 de enero dos bombas humanas mataron a 35 personas e hirieron a unas 180 más en el mayor aeropuerto de Rusia (el de Domodedovo en Moscú). El atentado minó los planes del presidente ruso Medvedev de asistir esa semana a Davos para pedirles a los grandes inversionistas unos $US 15 mil millones para crear complejos de esquí en las montañas de 5 de las 7 repúblicas autónomas rusas del Cáucaso.
Como una muestra del gran potencial que tiene el Cáucaso para los deportes de nieve, en febrero 2014 Sochi (en la parte ruso-hablante de dicha cadena de montañas) será la sede de las olimpiadas de invierno.
El atentado se dio, además, como una forma de llamar la atención del globo a siete semanas de que Rusia ganó el concurso de la FIFA para ser la anfitriona del mundial de fútbol del 2018. Ese tipo de tácticas es usual en grupos de terror islamista, como se demostró el 7 de julio del 2005 cuando Al Qaeda lanzó 4 bombas humanas a atacar trenes y buses de Londres al día siguiente de que esta ciudad consiguió ser la sede de las Olimpiadas del 2012. Comparando los tipos de problemas armados internos que tiene Rusia con Inglaterra “The Times” sostiene que el que padece Moscú más se parece al que Londres ha sufrido ante el IRA nor-irlandés. Si bien los kamikazes en Rusia son, al igual que los binladenistas, de fe musulmana, sus orígenes son diferentes.
La red de Osama coordina acciones para castigar la incursión de las potencias occidentales en Iraq y Afganistán.
En cambio, lo que hay en el Cáucaso es una respuesta interna a un grave problema interno. En 1991 mientras Moscú permitió la independencia de las repúblicas del Cáucaso del sur (Armenia, Azerbaiyán y Georgia) reprimió con gran terror a los separatistas del Cáucaso norte. La cadena de atentados que se han venido dando en todo este milenio en Moscú y otras partes de Rusia solo se va a acabar cuando se llegue a un acuerdo de paz en esa cadena que divide a Europa del Medio Oriente. Putin y Medvedev se tornaron populares prometieron establecer la paz de las bayonetas, pero la única forma en la cual el Reino Unido logró parar al separatismo del IRA fue haciéndoles ciertas concesiones para lograr captarlos y hacer un gobierno de acuerdo en Irlanda del Norte.
