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Carta al Director


Estimado Señor Director:

Entiendo muy bien que la campaña mediática montada en contra del Rector de la Universidad de Panamá obedece a los intereses de ciertos grupos de privatizar una de las únicas instituciones del Estado que no ha pasado a manos privadas.

En la edición de ayer, en la primera plana, bajo el título “Clanes familiares “inflan” la planilla de la Universidad”, mencionan mi

nombre vinculado al del doctor Carlos Brandariz Zúñiga, vicerrector Administrativo de esa casa de estudios.

El periodista Santiago Cumbrera, tal vez preso por la rapidez de parir la noticia, no investigó lo siguiente: 1. Desde que el Rector, Gustavo García de Paredes asumió el cargo, me solicitó, en reiteradas

ocasiones que lo acompañara en la gestión de un nuevo proyecto universitario, lo que rehusé por mi trabajo en la Caja de Seguro Social. Al jubilarme, volvimos a contactar y me propuso incorporarme a la universidad como investigador, ya que uno de los parámetros para calificar una universidad es justo el tipo y calidad de investigación. 2. Durante los tres años que llevo investigando escribí un libro “El

Proceso Salud enfermedad, consideraciones filosóficas, biológicas y sociales, de más de 300 páginas con 192 referencias y una encuesta de percepción. En el mismo compruebo que el paradigma biologicista,

predominante en la cultura médica contemporánea ya llegó a su fin y emerge, en su reemplazo la fisiología social. Realicé una investigación, junto a la doctora Ana de Pitti sobre la relación entre violencia infantil y mujeres homicidas, para lo cual visitamos a todas las mujeres homicidas reclutadas en los centros penitenciarios del país. El trabajo está en imprenta, pero le puedo adelantar que el 94% de ellas, fueron maltratadas en la infancia. Actualmente está en proceso una investigación sobre violencia junto a la antropóloga Marta Lee y el sociólogo Manuel Calderón Pimentel. De igual manera, estamos caminando hacia la formación dentro de la Universidad de Panamá de un Centro de Neurociencias para estar a la altura de las mejores universidades del mundo. 3. Lo que tampoco investigó el periodista Cumbrera es que fui Profesor Especial de Medicina Interna y de Propedéutica Clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, ad honorem, por más de 30 años.

Usted y yo compartimos el deseo de respetar la libertad de expresión, por lo que le solicito se le de a esta nota, la misma prominencia que a la noticia base.

De usted, atentamente,