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Casco Antiguo


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La alharaca periodística levantada contra el reconocimiento universal del Casco Antiguo fue refutada contundentemente por la Unesco. La rama cultural de la ONU conceptúa que la construcción del viaducto marino de la Cinta Costera y las obras de restauración del adoquinamiento original refuerzan la circulación peatonal y vehicular alrededor del Casco Antiguo.

Asimismo, consideran en forma positiva para el aislamiento de la contaminación y la conservación de las ruinas históricas de Panamá Viejo las obras realizadas en la modernización de la vía Cincuentenario. Destaca el informe técnico sobre el conjunto monumental de Portobelo y el fuerte San Lorenzo que no se modifica su inclusión como patrimonio de la humanidad, pero exhortan a las autoridades a redoblar los trabajos de restauración y protección. El Gobierno, a través del Instituto Nacional de Cultura, se compromete a rendir amplia información en el año 2015 acerca de las nuevas medidas realizadas en Portobelo y San Lorenzo.

Detrás de la fachada de un seudoprurito conservacionista se escondió una campaña política de oposición a las obras del Gobierno, en contubernio con medios de comunicación aliados en una conspiración diluida por la más alta autoridad de preservación del patrimonio cultural de la humanidad. Pero no podrán paralizar las obras planificadas para interconectar la Cinta Costera y El Chorrillo puesta en marcha por el Ministerio de Obras Públicas con el propósito de hacer más fluida la comunicación de los sectores populares con los testimonios del pasado histórico.

Esta obra de vialidad, como lo han verificado los expertos de la Unesco, se emplaza a 400 metros de distancia del Casco. Debe tomarse en cuenta el reemplazo de la red de tuberías de aguas servidas colapsada por el tiempo y el uso; drenaje pluvial y la construcción de un acueducto con conexiones que permite el suministro de agua potable. La velocidad de las obras supera el ritmo perezoso de proyectos anteriores y provoca la irritación de los grupúsculos opuestos a la compatibilización de acciones de modernidad.

No debe echarse en saco roto la recomendación de la Unesco sobre Portobelo y San Lorenzo. España cooperó con la restauración de la Aduana de Portobelo, donde se custodiaban los tesoros de oro y plata del imperio incaico. En el futuro debiera evaluarse la restauración del Camino de Cruces, desde las cercanías de Panamá Viejo hasta orillas del río Chagres, para lograr una visión integral de la principal ruta de tránsito de mercancías y personas del siglo XVI.

Es inaudito que algunos panameños incurran en la temeridad de sabotear con intrigas menudas las obras planeadas y ejecutadas para mejorar las vías de acceso y, consiguientemente, beneficiar sin excepciones a la comunidad nacional. En cuanto a la restauración de obras que forman parte del conjunto monumental en el interior, se emprenderán a su debido tiempo. La supervisión de la Unesco garantiza el respeto a la intangibilidad de los monumentos históricos y al mismo tiempo el derecho inalienable de la República de Panamá a la rehabilitación de su patrimonio cultural y la modernización de sus servicios públicos.

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Viernes 14 de agosto de 2026