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Caso preocupante


Recientemente tuve oportunidad de recibir documentación sobre el conflicto del Comité Olímpico de Panamá y creo que resulta preocupante la situación que ese caso entraña para la seguridad jurídica del país y la aceptación de hechos que atentan contra los principios democráticos entre ellos el elemental respeto a las decisiones de la mayoría, en este caso de los integrantes del COP.

Hay que dejar bien claro que básicamente las controversias que se han dado es entre una mayoría despojada del legítimo mandato que le otorga el estatuto del COP y una minoría que, desde hace años, usurpa los cargos directivos como lo demuestran la declaración de nulidad, por ilegales, de cuatro juntas directivas, incluida la que anterior presidia Miguel Sanchiz.

Esa usurpación es posible y es efectiva gracias al respaldo del señor Mario Vásquez Raña, multimillonario mexicano que, a nombre del Comité Olímpico Internacional, decide arbitrariamente quiénes pueden y quienes no pueden ser directivos de los Comités Olímpicos en algunos países que, como el nuestro, toleran el irrespeto a la soberanía nacional por el chantaje a autoridades que lo aceptan desdorosamente para lo que, el aludido "cuate", esgrime un "reconocimiento" dictatorial a quienes le rindan sumisa pleitesía así sean unos forajidos.

La justicia panameña ha hecho su parte. Los políticos gobernantes no, como lo demuestran la absurda e ilegal "sanción" que decretó Vásquez Raña para extorsionar al país en relación a la participación de Irving Saladino en los Juegos Panamericanos y ahora, por intermedio del irrespetuoso señor Daniel Carrera presidente de la ODEBO con su exigencia para que se reconozca una directiva del COP nula por ilegal pero del agrado del magnate mexicano.

Solamente puede existir en los países un Comité Olímpico y por ello el COP es el único, sin embargo, existe otro comité brujo "reconocido por el COI" lo cual es una falacia que, de tanto repetirse es aceptada como una verdad incluso por autoridades timoratas e indignas del cargo que ostentan, pues sacrifican el honor de la República incumpliendo el deber de respetar y hacer respetar sus leyes.

Hoy, por los Juegos Bolivarianos de 2014, se afrenta a la bandera panameña poniéndola en manos de delincuentes sin ningún miramiento solo para complacer un capricho politiquero de la peor especie.

Cuando se ve y padece este tipo de atropellos, donde los fallos judiciales son evadidos por el juega vivo y la complicidad oficial, tenemos que preguntarnos: ¿Cuándo la iniquidad me tocará a mí?.

lrojo17hotmail.com