Castigo ejemplar
Los docentes son parte importante de la columna vertebral del sistema de educación panameño. Su trabajo es indispensable para poder alcanzar las metas que el país se ha impuesto.
La falsificación de diplomas para optar por plazas dentro del Ministerio de Educación es un atentado contra la integridad del Estado, por lo que esos docentes deben enfrentar todo el rigor de la justicia.
Un docente que a través de documentos falsificados o alterados obtenga la certificación para impartir clases y trabajar con los estudiantes debe ser procesado penalmente. No se trata de cualquier trabajo dentro del sistema educativo, por lo contrario, es una posición sensitiva en el proceso enseñanza - aprendizaje.
Los estudiantes se exponen a recibir información de una persona que no está capacitada y tampoco tiene los méritos para desempeñar ese cargo. Algo muy grave.
Los problemas con los documentos falsos para aplicar a vacantes en el Meduca no es nuevo; sin embargo, en esta administración se le ha prestado especial importancia y es digno de mencionar.
Los gremios magisteriales deberían apoyar las auditorías que se practican en la base de datos de los docentes nombrados por concurso o que ejercen desde hace años. En la medida que se limpie el sistema y se castigue a los docentes irresponsables también mejorará la calidad de educación que se imparte en los salones de clases.
Los procesos de modernización y transformación de la educación son positivos. Existen cientos de docentes preparados académicamente para cumplir con esos planes de desarrollo, es momento de darles la oportunidad.
La estrategia debe estar focalizada en incentivar la excelencia y condenar la mediocridad.
