Cataluña en la encrucijada
España, que se mantuvo al margen de la Segunda Guerra Mundial, aunque no pudo evitar relaciones y compromisos con Hitler; ahora presenta un conflicto interno más grave y peligroso, de implicaciones imprevisibles, en el intento de independencia de Cataluña. Europa viene recuperándose de las consecuencias del pasado conflicto mundial, del cual escapó la península Ibérica, ahora internamente España no encuentra la paz permanente. Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, cuenta con el apoyo del rey, incluso con la Unión Europea, se encuentra en una verdadera encrucijada. Los primeros acontecimientos condujeron a las partes a otras respectivas instancias, Rajoy a ejecutar la Ley 155, al presidente del Gobierno catalán a intentar un diálogo con la premisa independentista. Como dice el refrán: "Quién le pone el cascabel al gato". Mil trescientas dos empresas han emigrado de Cataluña hasta estos momentos. Similares y masivas manifestaciones se han realizado en Barcelona, unas con leyendas a favor de la Constitución y la Unidad de España, en días distintos, otra alegando la defensa de los derechos y libertades, por la independencia de la región.
Aparentemente, las posiciones son irreconciliables; han entrado en la violencia con la detención de líderes catalanes, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. La Ley 155 establece la autoridad nacional española por encima de autoridad regional catalana, por ende, las actuales autoridades catalanas fueron destituidas.
Según el resultado del referéndum realizado recientemente en Cataluña, el 90% de la votación fue favorable para la independencia total de España, mientras el evento estuvo interrumpido parcialmente por la policía nacional y la guardia civil con resultado de numerosos heridos. Rajoy justificó la acción violenta, mientras el rey había calificado a los independentistas de desleales. La situación actual resulta sumamente tensa para encontrar alguna solución al diferendo, si al menos alguna autoridad superior, de cualquier índole, hubiera intervenido oportunamente, posiblemente podría ser negociada.
España está colmada de regionalismos bien alcanzados, sin olvidar la violenta guerra civil, y Cataluña está aún más identificada para un Gobierno totalmente independiente; Barcelona constituye el principal puerto de la península, y los catalanes disfrutan de la economía más fuerte. La problemática, peninsular, española o catalana, es bien compleja, reinado o república no es actualmente el caso como lo fue con Franco, es de carácter distinto, empero con alguna similitud, incluso con dosis de violencia, que pudiera ir más lejos. También está presente la institución del reinado, sin exagerar.
Arquitecto y escritor