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Catolicismo contra Garzón


Con el proceso al juez Baltasar Garzón, por investigar los crímenes del franquismo, se ha puesto de manifiesto ante la comunidad mundial que la “modélica transición española” no fue más que un apaño, para que aquellos que aplaudieron y dieron soporte a 40 años de dictadura pudieran seguir con sus actividades lucrativas y de poder, sin exigirles responsabilidad, y pasar la vergüenza de haber dado cobertura a un golpista, represor de las libertades y genocida. Como sí ocurrió, en países de nuestro entorno, con el fascismo y el nazismo.

Sin duda, quien quedó mejor librada fue la Iglesia católica, que sigue conservando sus valores del nacional-catolicismo, con un continuo intento de ocupar espacios de poder, limitando derechos ciudadanos, discriminando a los colectivos más castigados, con una especial inquina contra la mujer: como si estas fuesen seres incapaces de gestionar su cuerpo y su vida. Imagen pública de condena a la mujer. Así nuestros gobernantes, pareciendo más monaguillos a las órdenes del clero que políticos de inspiración democrática…, olvidándose de que juraron la Constitución Española y no una Encíclica Papal romana, se dedican a limitar los supuestos del aborto, limitar el aborto en hospitales públicos, derivarlos a hospitales privados previo pago, limitar el acceso a la píldora del día después, etc. Hipocresía católica, que hasta hace poco, a los bebés no bautizados se les enterraba aparte como apestados. El Tribunal Supremo debería estar en el banquillo de los acusados por paralizar investigaciones de crímenes contra la humanidad. Y al igual que los familiares de las víctimas del terrorismo de ETA y los políticos demócratas, esperan, de boca de los terroristas, el perdón por sus casi 900 crímenes. Los familiares de las víctimas del terrorismo nacional-católico esperan el perdón, no solo por boca de jueces por obstaculizar la investigación de los crímenes del franquismo, si no del clero y de la derecha, por el casi millón de víctimas del golpe de estado del dictador.

Antonio Cánaves.

Palma de Mallorca

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