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Celebración: promoción al diaconado


Dentro de las noticias que hoy llenan los titulares, que por cierto, unas son más alarmantes que otras, me quisiera declarar impedido como dicen, dejando a los especialistas tratar con provecho y docencia de esos temas.

Tranques de calles por causa de tuberías rotas, o por trabajos del Metro, pero que pronto estará para mejorar el servicio, Dios quiera, de los moradores de la ciudad que cada día tienen que acudir a sus sitios de trabajo. Cierres de calles, ahora de usuarios por el abuso de los transportistas al elevar arbitrariamente el precio del pasaje, causando lo que ya se está volviendo proverbial, la larga cadena de vehículos atascados con el efecto sicológico negativo. Pensando cuándo se acabará este nuevo y eficaz medio de protestar. Ya es hora de que se busque remedio a esta práctica que contrasta con las propagandas publicitarias sobre las bondades de esta ciudad.

En medio de todas estas instancias, la comunidad de La Chorrera, en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, celebró el hecho de la promoción al Diaconado Ministerial, a

un sencillo miembro de ese colectivo humano, el joven Didier Méndez, de las filas del Coro Juvenil, y de otros grupos de jóvenes de la parroquia.

Fue una celebración grande para los parroquianos, de bajo perfil para

el resto de la comunidad, pero de todas maneras una celebración que no tendría mucha publicidad, aunque la merecía, pues es muestra del crecimiento de nuevos ministros de la fe católica al servicio de la comunidad, por tanto felicitamos al diácono Méndez y a la comunidad de Guadalupe de La Chorrera.

Ojalá el Señor suscite muchas y buenas vocaciones, ya que la mies sigue siendo mucha y los obreros pocos. Vivimos en una perenne turbulencia que ya nos es característica y esto agrava el sentimiento de inseguridad que acosa a muchos ciudadanos, ya que a falta de credibilidad en los estamentos públicos y por el juego de ambiciones, nadie quiere quedarse rezagado en sus derechos y entra en la lucha cotidiana, ora por la falta de agua, ora por la violencia callejera en muchos barrios , ora para tantas megaobras que se están llevando a cabo en la ciudad capital, como si todo lo que necesita el país si no es de urgencia hay que hacerlo lo antes posible, previendo que más tarde nos tocará lamentar.

Bueno es el progreso material y tecnológico, pero no podemos quedarnos con ese progreso, acumulando riquezas, hay que avanzar también espiritualmente; por eso, la celebración que mencionamos completa esa visión de país.

Monseñor.