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Censura vs. honra


Me da la impresión que soplan vientos a favor de la penalización, sin excepción, de la calumnia e injuria. Es decir, que si el presidente o algún gobernador se siente afectado en su honra por cierta publicación, tendría la facultad de presentar una demanda que culmine en un proceso penal. Actualmente este proceso se encuentra despenalizado.

Otra vez se caldean los ánimos entre el derecho a la honra y la libertad de expresión. Tema que de acuerdo al sistema interamericano de Derechos Humanos, prima la libertad de expresión sobre la honra. No obstante, recomienda que la protección a la honra se trate en la esfera civil.

El tópico causó polémica entre los colegas que, aunado al fallo del II Tribunal que condenó a dos colegas y los inhabilitó de la profesión por un año, lanzó una alerta ante el posible atropello de la libertad de expresión.

En este escenario la ética juega un papel fundamental en el periodismo. Dice Javier Restrepo, maestro colombiano, que la libertad de expresión es poder expresarse sin limites externos o internos, lo que vulgarmente se conoce como censuras. Pero agrega el consultor, que hay una parte más pudorosa de la censura que es la que pone trabas legales, y en este renglón se refiere a la reforma de códigos penales que limitan la divulgación de información.

Tenga presente que el periodismo cada vez es más claro; o se dice la verdad sustentada con pruebas o se perjudica al medio y/o a terceros. Pero también el ejercicio público obliga a los funcionarios a rendir cuentas sobre sus actuaciones, sus bienes y su pecunio. ¿Cumplen los funcionarios con esta responsabilidad?

Preguntémonos; ¿la única manera para restituir la honra es la cárcel para el calumniador?

Agrega Restrepo; “el periodismo como poder no se justifica, en cambio el periodismo como servicio es irremplazable”.