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Centralismo y urgencia nacional


La magnitud de un desastre exige medidas en la que la sociedad comparta salidas y soluciones, con la participación mayoritaria de sus asociados. La reciente crisis nacional desatada por las fuertes y continuas lluvias registradas en el país, constituyen una muy mala oportunidad para que afloren las contradicciones internas del gobierno, disputas entre uno y otro funcionario, o para que el centralismo omita, en lugar de organizar, la requerida ayuda nacional. Nada criticable resulta el que el gobierno tome en sus manos el problema, es más, ese es su deber, pero en lugar de detener la aportación nacional mejor sería que liderara la asistencia y el apoyo de los ciudadanos en la atención de esa angustia nacional. Un aspecto decisivo lo es la información desplegada sobre los hechos, condición indispensable para orientar dentro de la ciudadanía las alternativas y atenciones. Si la información no se produce de manera oportuna, los ciudadanos transitan a ciegas por la tragedia, produciendo un grado peligroso de inseguridad y temor. Las entidades de atención civil deben en consecuencia mantener un flujo permanente y confiable de información y orientación. Panamá es un país donde las lluvias no son una rareza, pero lo ocurrido en los últimos días es una tragedia de consecuencias impredecibles, y con cual, al parecer, algunos estarían dispuestos a especular. Las autoridades y los ciudadanos deben estar alerta al respecto.