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Cero y van dos

Por: Redacción 25/11/2014

Contra la coalición del panameñismo y el perredismo, contra la campaña sucia, contra el apoyo de ministros y burócratas oficialistas, contra viento y marea, el diputado Noriel Salerno ratificó el triunfo de la primera vuelta electoral de Aguadulce. Sumada a la elección de dos representantes de corregimiento en Alcalde Díaz, donde ganó el candidato del Molirena, y el corregimiento de El Cristo, donde triunfó el de Cambio Democrático (CD), las victorias de Salerno y Afú ponen sobre el tapete de la opinión pública derrotas aplastantes del Gobierno y su aliado PRD.

El peso personal de ambos diputados más la voluntad personal del pueblo para contrapesar el poder del Órgano Ejecutivo, que aunque en proceso declinante de desmenuzamiento político, determinaron el respaldo a los políticos de CD. Los dos diputados deben recibir los sueldos caídos desde junio a la fecha. Los errores del Tribunal Electoral no pueden repercutir en contra de los derechos salariales legítimos de Afú y Salerno, víctimas de la anulación de elecciones que, por ninguna razón, debieron repetirse, como lo demuestran los votantes de Los Santos y Coclé en forma inobjetable.

No hay duda de que las elecciones constituyen una elocuente manifestación de rechazo del pueblo panameño a las manipulaciones maquiavélicas orquestadas por el Gobierno y el Tribunal Electoral. Así van a ratificarlo las próximas elecciones pendientes en otros circuitos cuyos resultados favorables a diputados de CD fueron anuladas ilegalmente, alegando los impugnantes que se usaron recursos económicos en obras públicas.

Los argumentos sofísticos de los candidatos del panameñismo y el PRD caen por tierra. Las obras públicas gestionadas por diputados corresponden a la obligación ineludible de sus diputados. Nada resulta más normal que los moradores de los circuitos apoyen a los que trabajaron por el provecho social de las comunidades y desoiga los cantos de sirena de los ociosos.

Los que motejan de corrupción la realización de obras públicas injurian a los hombres y mujeres que las recibieron, insultan a los votantes que respaldan a CD, pero los halagarían con frases almibaradas si hubieran votado por el panameñismo y su socio circunstancial. El PRD está recibiendo una pesada factura por desertar de la oposición y subirse al carro del oficialismo para disfrutar de recompensas materiales y políticas. A ese paso llegarán como cenizas en las elecciones de 2019.

La votación de Aguadulce deja al Tribunal Electoral cual estaca de loro. Anular los resultados de una elección constituye un crimen cívico que se agrava por la usurpación del derecho constitucional de la Contraloría a fiscalizar los recursos públicos. Gastar en la organización de nuevas elecciones sin fundamento jurídico lleva al delito de peculado.

La pérdida de la credibilidad de los magistrados mancha la trayectoria del organismo organizador de los comicios en forma irreparable, por la parcialidad politiquera de sus decisiones. El cambio de los magistrados por el partidismo es incompatible con las normas constitucionales. Nada hicieron por impedir el proselitismo el día de las elección en Aguadulce del ministro de Desarrollo Social, Alcibiades Vásquez; el ministro de Trabajo, Luis Ernesto Carles; el secretario de Metas, Carlos Duboy; el administrador de la Autoridad Marítima, Jorge Barakat. Nada hizo el TE para recoger las volantes contra Salerno. Tanto descaro no se había visto.

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Jueves 6 de agosto de 2026