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Chan Chu Yoo


Existe una estrecha relación entre la migración y la seguridad nacional. Esto se entiende como la capacidad de un Estado en mantener su integridad y potencialidad de contener cualquier fuerza amenazante. El tráfico de personas es una de las actividades ilegales más lucrativas, después del tráfico de drogas y armas.

Panamá es signatario del Protocolo contra la trata de personas establecida por la Convención de Palermo, pero irónicamente, quien debe velar para evitar este delito parece ser quien lo fomenta.

En 14 meses la directora de Migración ha formulado 43 denuncias en el Ministerio Público por la comisión de diversas irregularidades en las que se han visto involucrados funcionarios de la institución que han sido destituidos. ¿Qué impide al Ministerio de Seguridad tomar medidas enérgicas si entre sus prioridades está acabar con la delincuencia?

El proceso de visas para los asiáticos debe ser tan estricto como imposible de falsificar. Debe revisarse por el Consejo de Seguridad, después del revisado la visa estampada recibe la firma de la directora. Cada pasaporte cuenta con un número de visa y nombre que coinciden y son revisados para verificar su entrada y evitar réplicas. Posteriormente el pasaporte se traslada a una oficina de seguridad nacional que examina su legitimidad.

Bajo estas condiciones las visas no pueden ser falsas. ¿Nadie se dio cuenta de esto en el aeropuerto? Los números de visa solo están al alcance de los directores, no se pueden adivinar o esquivar los filtros.

Esto forma parte de las novedades diarias que se informan a la directora a través de una valija todas las noches con una copia de las visas que ingresaron a Tocumen.

¿Quién cree usted que puede estar a cargo del tráfico de asiáticos en migración? ¿Cumple Panamá con la Convención de Palermo?