“Chances casados” y las reglas del juego
Claro que la Lotería Nacional es un juego de azar, pero con reglas claramente establecidas que no incluyen por ningún lado condicionarla a juegos paralelos. Ningunas de sus reglas incluye el “chance casado”, por lo que condicionar la venta de un número oficial con otro proveniente de la actividad particular del vendedor es tan ilegal como el chance clandestino. El que muchos vendedores se hayan dedicado a esta actividad por muchos años demuestra su rentabilidad, pero la oferta condicionada a las “rifas y one two” expresa una inaceptable práctica oportunista que deja indefenso al comprador. Es un ilícito que se parece, aunque no sea lo mismo, al “no voy” de los taxistas. La Lotería es un monopolio del Estado, no del vendedor; este último tiene en concesión una venta a través de las libretas que adquiere, pero la forma como han condicionado esa venta durante años hace pensar que es hora de reorganizar esta actividad. ¿En qué casino, por ejemplo, que tenga entre sus juegos de azar el “black jack” o el “veintiuno” el tallador puede hacer apuestas paralelas por su cuenta? En otros países no existe la figura del billetero, y la venta no está sujeta a este tipo de activista. En una reorganización se podría ir contemplando la ampliación de la venta a tiendas, supermercados, farmacias, almacenes y mantener la venta libre si es que los billeteros persisten en implementar estas ilegalidades.
