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Chapoteando

Por: Redacción 16/09/2014

El ciclo de las mentiras empezó con el anuncio de la suspensión de los contratos con Finmeccanica. Luego se certificó que pagaron nueve millones a la empresa italiana. Ahora se habla de la contratación de un bufete de abogados extranjeros para que investigue irregularidades y se recupere el dinero amortizado. El gobierno de Varela ha caído a un pantano de contradicciones, y más se hunde porque no hace otra cosa que chapotear en el fango de su desprestigio moral y político. No es contención del gasto público, sino un tremendo despilfarro contratar por más de 300,000 dólares a un bufete para que investigue anomalías negadas con pagos del erario. En Panamá hay abogados que podrían hacer el trabajo encomendado a leguleyos extranjeros. El Colegio Nacional de Abogados ha salido varias veces en defensa de los letrados panameños subestimados por el gobierno de Varela.

Las cosas han cambiado. Varela ha pasado de acusador a acusado. El contrato con Finmeccanica se ha convertido en una piedra en su zapato. No existe jurídicamente hablando la suspensión unilateral del contrato. Solo hay un comunicado ministerial de suspensión del contrato. Pero cada vez este gobierno demuestra la gran distancia que hay entre sus palabras y los hechos, entre lo que dice y lo que hace. Algunos todavía recuerdan que dijo que, a partir de su primer día de gobierno, nadie estaría por encima de la ley, pero ha hecho todo lo contrario. Las leyes dicen que es prohibido nombrar parientes en puestos del Estado. Cómo podríamos creerle cuando casi toda su parentela está en la planilla estatal, disfrutando de sueldos por encima de los 5,000 dólares. Un millón 300 mil dólares van a los bolsillos de al menos 14 familiares directos del presidente de la República. Hemos publicado sus nombres y apellidos, los puestos burocráticos y los sueldos más viáticos de los privilegiados por consanguinidad y afinidad política, todos ellos nombrados por enlaces endogámicos, no por méritos ni idoneidad.

Dijo que los barrios de Panamá estarían más seguros que nunca. Pero, desdichadamente, la masacre de una familia humilde de La Chorrera, además de los asesinatos de un ciudadano, su madre y sobrina en Ciudad Real, los abaleamientos de Loma Cová y en otros lugares, representan indignantes desmentidos. Las barriadas están más inseguras que en el pasado cuando funcionarios civiles dirigían la Policía, al revés de lo que hoy sucede, por infracción de la Ley Orgánica de la PN. Sin embargo, se les estaba pagando a los pandilleros para que no delincan, corrompiendo el sistema de ayuda económica a los adultos mayores. Los pandilleros deben estar muriéndose de risa por la bobería de estos pasieros del gobierno varelista.

Se presentó el control de precios como milagrosa panacea. Sin embargo, el constante aumento del costo de vida golpea diariamente a los panameños, mientras se recorta el presupuesto de la República en el sector agropecuario que clama por apoyos reales que pongan término a su postración productiva. Hasta el momento no se conoce una política bien estructurada de apoyo al agro.

Los gobernantes están concentrados en otras cosas. Están ocupados en ver cómo ubican a primos, sobrinos, cuñados y suegros. Están ocupados en explorar en qué forma impiden que el PRD siga deshilachando el acuerdo de gobernabilidad, que no es otra cosa que una piñata.

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Viernes 7 de agosto de 2026