Chúzate ésta…
Este fin de semana muchos vecinos colombianos se cayeron de espaldas cuando se enteraron del asilo otorgado a la ex jefa del DAS María del Pilar Hurtado. La ex funcionaria de inteligencia argumentó riesgo para su seguridad personal y huyó a suelo panameño. Pieza clave en la investigación de la fiscalía colombiana sobre las chuzadas y seguimientos ilegales realizados periodistas, políticas y magistrados, Hurtado fue llamada a rendir indagatoria por un la investigación abierta desde hace más de un año.
La protección otorgada por Panamá dejó muy mal sabor de boca en los magistrados colombianos. Algunos califican el hecho como una bofetada a la justicia de ese país, pues sienta un mal precedente al abrir la puerta para que otros investigados en el mismo caso sigan sus pasos.
Hurtado alega que se le persigue por acatar órdenes superiores, la concesión panameña es subjetiva, pues a pesar de que la persona haya cometido un delito en su territorio, los diplomáticos consideran que el asilo contribuye a evitar una desestabilización en el gobierno colombiano.
Sin embargo la medida adoptada por la cancillería panameña podría enardecer los ánimos de los vecinos que claman justicia sobre uno de los mayores escándalos de escuchas telefónicas sin autorización en su país. Hurtado fue inhabilitada de funciones públicas por 18 años, y las investigaciones podrían alcanzar los más altos niveles de la administración Uribe.
Hurtado en cambio, ha sostenido a los medios que nunca ordenó el seguimiento a magistrados, que simplemente cumplió un requerimiento encaminado para saber si un polémico abogado, presuntamente relacionado con la mafia estaba infiltrado en la Corte Suprema de este país.
El caso no tiene connotaciones políticas, pues se investiga su responsabilidad en los delitos de concierto para delinquir, violación de comunicaciones, por lo que el asilo pareciera obedecer más a un favor norteño que a otra cosa.
